
Últimamente, por razones de trabajo, esa palabra de tan cotidiana exactitud, he estado leyendo a Jaime Gil de Biedma. Novedad: el trabajo de tarde en tarde trae satisfacciones. A veces, leyendo las palabras enfermas de su desmesurado desencanto, reconozco que un extraño palpito se apoderaba de mi orden de cosas. Por eso, me atrevo a compartir aquí unos versos con vosotros, cuando el cansancio, y también el desencanto preso, se apodera de mis articulaciones. Esta entrada inaugura una sección que define muy bien lo que me hacen sentir estas palabras, como si estuvieran escritas en mi alma. Jaime Gil de Biedma, poeta. Leer el resto de esta entrada »
conseguía generar imágenes de dibujos en movimiento. Reynaud es uno de los pioneros del cine. Antes incluso de que los hermanos Lumière hicieran sus primeras proyecciones públicas, sus Pantomimas Luminosas, en el teatro Grévin de Paris desde octubre de 1892, se habían convertido en una de las sensaciones del momento.
Ayer fui a hacer la compra, como un vulgar españolito de a pie, ya sabes, cebollas, patatas, pizza y lasagna congelada; zumito, cerveza, judías, algo de carne, sin tocino, eso sí, y a ser posible, todo de marca genérica para no gastar mucho que la cosa esta muy mala y peor que se va a poner.
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