De la inocencia

A Annie le gustan los chupachups,
los chupachups de anís.

Dan a los besos de Annie
un gusto anisado.

Cuando el pirulí con sabor de anís
fluye por la garganta de Annie,
¡está en el paraíso!

Por unas monedas Annie
tiene sus chupetes al anís,
tienen el color de sus grandes ojos,
el color de los días felices.

A Annie le gustan los chupachups,
los chupachups de anís.

Dan a los besos de Annie
un gusto anisado.

Cuando sobre la lengua
le queda un pequeño palo,
se pone en marcha
y vuelve al kiosco.

Les Sucettes

Mi francés es lamentable, mal que inexistente, pero ahí que me he peleado con esta letra de Serge Gainsbourg. La canción se titula ‘Les Sucettes’. La palabra quiere decir algo que se chupa, una golosina, claro, nuestro equivalente sería “chupa chups” o “piruleta”, sin que me quede muy claro si se trata de un caramelo de palo aplastado, como el que comía Sue Lyon en Lolita, o uno redondo como el típico de Telly Savalas-Kojak. Creo que también puede significar “chupete”. Pero aquí eso no importa: se trata del caramelo de palo de toda la vida, en inglés lollipop, como la canción de The Chordettes que cantaban en su excursión en busca de un cadáver los protagonistas de Stand by Me.

La canción fue grabada en 1966 por una joven pop star francesita llamada France Gall, famosa también por su triunfo eurovisivo con otra legendaria tonada del genio crápula parisino, ‘Poupée de cire, poupée de son’. El asunto es muy simpático, porque este tema se publicó en Francia en plena eclosión sesentera, mientras aquí nos chupábamos el dedo, claro, y la super caspa patria hacía su agosto de mil temporadas. Para los franceses significó el descubrimiento de que la rotura de los tapujos se podía hacer a través de vehículos tan herméticos y disimulados como la Sibila de Cumas. France Gall, la pobre, cantaba la cancioncilla tan inocente, tan contenta y tierna, pensando que era ésta una bella oda a la dulzura de las piruletas de anís. Evidentemente, el bueno de Gainsbourg se lo debía estar pasando pipa mientras cantaba la canción con ella en el programa televisivo que adjunto. Mirad, mirad, ella dice que a Annie le encantan los chupa chups, dale que te chupa, y la carita del amigo Serge lo dice todo. ¡Vaya figura! Por lo visto, France Gall era una damisela de lo más virginal, y no tenía ni la más remota idea de lo que estaba cantando. Una canción infantil, cantada por una tierna adolescente de 18 años, era en realidad la más perversa elegía de las prácticas no adúlteras ponderadas por el mismísimo William J. Clinton.

France Gall renegó por completo de su exitoso factótum Gainsbourg y hasta mucho más tarde no  quiso volver a referirse a aquellas canciones que le habían dado tanta fama. Serge Gainsbourg, más tarde y entre otras obras maestras, se las apañó para construir su particular monumento al lolitismo con Histoire de Melody Nelson (1971). Hazte un favor y vete corriendo a tu tienda de discos.

FRANCE GALL INTERPRETA ‘LES SUCETTES’

~ por Antonio en febrero 5, 2008.

Una respuesta to “De la inocencia”

  1. Este si que era un truhán y un señor…

    http://elmundano.wordpress.com/2008/01/03/serge-gainsbourg-par-leo/

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