Bobby Dylan, el Oscar y la orilla del Río Rojo

El 25 de marzo del 2001, Bob Dylan recibió un oscar por su canción ‘Things Have Changed’, compuesta para la excelente película Wonder Boys de Curtis Hanson, una divertida y sardónica mirada hacia el mundillo literario y el choque temperamental entre lo viejo y lo nuevo. Sería de rigor afirmar, tal y como me hizo notar en su día mi amigo Jan, que tenían que haberle dado dos oscars, uno por la canción y otra por la obnubilante encarnación del tema vía satélite desde Sidney, con unos impagables primeros planos de un Dylan que, a pesar de comenzar dubitante la canción, se metió en ella como un relámpago, dejando a la altura del betún la soporífera ceremonia de aquel año en la que ganó ni me acuerdo ni me interesa.La cosa es que Dylan recibió el premio con genuina alegría y agradecimiento, sentimiento que ha subrayado incluso en entrevistas -frunciendo el ceño ante la implícita sugerencia del entrevistador de peligro de mainstream en dicho premio, por aquello de Carly Simon- y, sobre todo, por su insistencia en colocar durante muchos conciertos la preciada estatuilla encima de un amplificador. Así, desde la aparición de ‘Things Have Changed’, Dylan le ha cogido gusto a la composición de temas para bandas sonoras, hasta el extremo de que su producción desde el año 2000 podría bien complementarse con un mini disco recopilatorio de estas colaboraciones -espero que ningún ejecutivo de Columbia lea este post. Estas son las canciones: ‘Cross the Green Mountain’, para la película Gods and Generals, ‘Huck’s Tune’, para Lucky You, ‘Tell Ol’Bill’ para North Country, ‘Waitin’ For You’, para Divine Secrets of the Ya-Ya Sisterhood y ‘Can’t Escape from You’, para una película que nunca se estrenó. Todas ellas tienen varios denominadores comunes: el productor es el propio Dylan, como de Modern Times y “Love and Theft”, con su pseudónimo Jack Frost -algo habitual desde el 2000-, están interpretadas con su banda de carretera -también ocurre lo mismo desde el 2000 y en esos discos- y, por lo general y con la excepción de ‘Cross the Green Mountain’, no son aportaciones de primera fila al canon dylaniano. Sin embargo, nuestro cantante favorito no ha tenido esto último muy en cuenta a la hora de articular la secuencia final de Tell Tale Signs, la flamante octava entrega de las imprescindibles Bootleg Series que nos tiene a todos con el aliento cortado. En efecto, de estas canciones hasta cuatro aparecen en el disco, dos de ellas en la misma versión que en la BSO correspondiente, ‘Huck’s Tune’ y ‘Cross the Green Mountain’, otra en una versión alternativa, ‘Tell Ol’Bill’ y otra es la canción inédita que nunca vio la luz porque no la vio la película, ‘Can’t Escape From You’ -desde luego no una canción de morirse pese a que, según las notas de Larry Sloman, la voz de Dylan parece aquí “Tom Waits sintonizando a The Big Booper”-, grabada en Dublin a finales del 2005 en una sesión que prefiguró el posterior anuncio de la edición de Modern Times. A estas cuatro canciones hay que añadir la versión en directo de ‘Things Have Changed’, de junio del 2000, en Portland, con un arreglo distinto al acostumbrado, incluido en la version “de luxe”. Este interés de Dylan por esas canciones, en perjuicio del material inédito procedente de “Love and Theft” y Under the Red Sky, no puede menos que resultar curioso (el repertorio de “Love and Theft” tiene presencia en el disco pero en forma de versiones en directo, ¡y qué versiones!). Oyendo todo el disco como un concepto, y no como una serie de temas aislados, no se puede evitar pensar que la voluntad de Dylan, en la medida en la que haya estado vinculado en la secuenciación de canciones -pues el productor “oficial” es el omnipresente manager de Dylan, Jeff Rosen-, es la de articular un discurso coherente a través de una colección de temas que tienen algo en común, y de lo que las canciones de “Love and Theft” y Under the Red Sky carecen. Es sólo una idea, pero no será extraño oír hablar de esto a los exégetas: mi humilde aportación al debate que sugiero, es que todo Tell Tale Signs, o una grandísima parte de él, está impregnado de un profundo sentido cinematográfico de las cosas. No en vano, el título del disco sugiere que hay que hacer una lectura en algún sentido: puede traducirse como “Señales delatoras”, o “reveladoras”, como aquel corazón de Poe, señales elocuentes que indican que el camino de la musa dylaniana ofrece mucho de arbitrario pero suele cristalizar en gemas de ingente valor.

Desde Oh Mercy, cuyos outtakes circularon muy pronto entre los coleccionistas en bootlegs como The Deeds of Mercy, Bob Dylan ha ejercido un férreo control sobre el material “sobrante” de sus sesiones de estudio -con la notable excepción de una imprescindible serie de tomas de ‘Tell Ol’Bill’. Por esa razón, nada de lo grabado en Miami para Time Out Of Mind había visto jamás la luz. Existía sin embargo una enorme expectación por, al menos, dos de las canciones que aparecerían por fin en Tell Tale Signs, la(s) versión(es) de ‘Mississippi’, la obra maestra grabada posteriormente para “Love and Theft”, y, sobre todo, la enigmática ‘Red River Shore’, canción cuyos antaño afortunados testigos habían calificado como una auténtica obra cumbre del corpus dylaniano. Obsérvese, respecto a ‘Mississippi’, que tanto en este caso como en los de ‘God Knows’ y ‘Born in Time’ los discos oficiales que las contienen son precisamente los dos ignorados por esta recopilación, elocuente señal que tal vez da una pista de la intención de Rosen/Dylan al dejar de lado aquellos. Pero si las versiones de estas dos canciones son netamente superiores a las incluidas en el complejo Under the Red Sky, la versión de ‘Mississippi’ que aparece en “Love and Theft” tiene una fuerza y un poder elemental que despoja de cualidades las pantanosas versiones producidas por Daniel Lanois -hasta tres- que ahora pueden, por fin, escucharse.

Con ‘Red River Shore’ ocurre algo muy distinto. No han faltado, ya, voces que hayan establecido un paralelismo con lo sucedido en el caso de ‘Blind Willie McTell’ e Infidels: Bob Dylan decidió entonces, como recuerda en las notas Sloman, no publicar su mejor canción desde Blood On The Tracks, sin darle mayor importancia al modo en el que, primero, el conjunto del disco se resintió y, segundo, al hecho de que el público se viera privado de esa obra maestra. Sin embargo, no creo que éste sea el caso y ese razonamiento casi puede decirse que estaba previsto en el guión del dylanita de pro. Pero no porque la canción no sea una auténtica maravilla, sino porque Time Out Of Mind, tal y como está y a diferencia de Infidels, es una de las mayores contribuciones de Dylan a la cultura musical del siglo XX. No creo que nadie en su sano juicio pueda a estas alturas poner un pero realmente serio a un disco sin fisuras, consolidado ya como un clásico imperecedero. De tal modo que debemos agradecer, pienso, a Dylan, que haya reservado esta preciosa canción tanto tiempo escondida de la imprudente e impúdicamente ávida codicia de los bootlegers.

‘Red Rive Shore’ -que aparece en dos versiones distintas en Tell Tale Signs, la segunda de ellas en el disco extra- es una canción épica y, vuelvo a ello, de una transparencia cinematográfica que sólo puedo encontrar en un tema que tiene más de cuatro cosas en común con élla, ‘Powderfinger’ de Neil Young. Cuando empiezas a escucharla -y me referiré a la versión incluida en el primer disco, la principal en definitiva- oyes cómo Dylan lleva su voz hasta límites casi de ruptura, jugando con una melodía bastante sencilla que se ve enriquecida por la casi imperceptible adición de un instrumento tras otro. Hasta doce músicos aparecen acreditados, no con mucha fiabilidad, según reconoce la propia Columbia. El acordeón de Augie Meyers y el dobro de Cindy Cashdollar dan a toda la canción su particular clima, que no es precisamente el de Time Out Of Mind, un disco en el que Dylan comenzó a experimentar con la tradición lírica del folklore con una maestría suprema que, a la postre, ha sido cuestionada por algunos al ser llevada al extremo en el caso de Modern Times. Time Out Of Mind incluye, por ejemplo, una canción elaborada toda ella a base de líneas de canciones tradicionales, ‘Tryin’ To Get The Heaven’, y no es el único ejemplo. En la canción ‘Not Dark Yet’, por ejemplo, se puede oir a Dylan diciendo she wrote me a letter and she wrote it so kind, pasaje que está tomado de una canción tradicional titulada… ‘Red River Shore’.

Existe una película titulada Red River Shore, un western de serie B, dirigido por Harry Keller, pero la mente cinéfila se sustrae inmediatamente a otros parajes del Río Rojo, en New Mexico, parajes hawksianos, con una mujer de caracter interpretada por Joanne Dru. Es imposible no pensar en Joanne Dru escuchando ‘Red River Shore’ si has visto Río Rojo de Howard Hawks, una película de hombres que mueren por llevar al otro lado del río su ganado, que es una metáfora de su propia vida. Una película que contiene una de las mejores interpretaciones de John Wayne y uno de los finales más estremecedores de la historia del cine. El personaje de Joanne Dru es una mujer con arrestos, capaz de meterse en medio de una trepidante pelea entre Wayne y Clift y echarles en cara su egoísmo y su soberbia. Pese a su carnalidad, opuesta a la espiritualidad casi fantasmagórica de la chica de la orilla del río Rojo de Dylan, puedes apostar que con Joanne Dru te podría ocurrir lo que dice Dylan:

Well I knew when I first laid eyes on her
I could never be free
One look at her and I knew right away
She should always be with me

Supe desde la primera vez que la vi
Que ya nunca podría ser libre
Un solo vistazo y supe de inmediato
Que ella siempre estaría conmigo

La idea fundamental que comparten la canción de Dylan y la tonada tradicional, popularizada por The Kingston Trio, es que hay una preciosa chica que vive a la orilla de Red River, y el narrador quiere convertirla en algún momento en su esposa. En la canción tradicional, el padre de la chica se opone a que el narrador se case con su hija, un lugar común del acervo folclórico: otro tanto sucede en ‘Jack-A-Roe’, por ejemplo. La historia de otro hombre que busca a una mujer con la que quiere casarse, aunque en esta ocasión ella es una mujer poco digna de fiar, está en ‘The Girl on the Greenbriar Shore’, canción que aparece también en Tell Tale Signs, interpretada en Francia durante un inspirado pasaje de un tramo europeo de 1992 de la NET. La inclusión de esta última canción no es fortuita, desde luego, pues subraya el tesoro sacado a la luz que es ‘Red River Shore’. Precisamente, el narrador de Dylan también quiere casarse con la chica de Río Rojo, pero ella -como la madre de ‘The Girl on the Greenbriar Shore’ que avisa a su hijo de lo peligrosa que es esa mujer para él- le advierte someramente:

Well I sat by her side and for a while I tried
To make that girl my wife
She gave me her best advice and she said
Go home and lead a quiet life

Me senté a su lado, y por un momento intenté
Que aquella chica fuese mi esposa
Ella me dio su mejor consejo y me dijo
Vete a casa y lleva una vida tranquila

Desde ese preciso momento, el narrador se ve obligado a vivir con un fantasma que no vive donde él está, sino en algún lugar de la orilla del Río Rojo. Cuando vuelve a buscarla, es como el recuerdo de Jennie en la obra maestra de William Dieterle, la gente no parece recordarla. Es, de alguna forma, la antítesis de Girl From The North Country, una de carne y hueso y que geográficamente se ubica en el lugar contrario. Compárese,

I’m a-wonderin’ if she remembers me at all.
Many times I’ve often prayed
In the darkness of my night,
In the brightness of my day.

Me pregunto en fin si ella me recuerda.
Muy a menudo me lo he preguntado
en la oscuridad de mi noche,
en la claridad de mi día.

con este pasaje de ‘Red River Shore’:

Well I went back to see about her once
Went back to straighten it out
Everybody that I talked to had seen us there
Said they didn’t know who I was talking about

Bueno, volví para verla una vez más
Volví para arreglarlo
Todos a los que pregunté que nos habían visto allí
Me dijeron que no sabían de quién hablaba

Otro modo peculiar de reescritura del material tradicional sucede con la parte final: hay en ella una alusión moral a Jesucristo, aparentemente forzada. La coda obedece perfectamente a la reflexión ética que se encuentra en alguna versión de ‘Red River Shore’ como la que puedes escuchar debajo, interpretada por Lula Davis en Fayetteville, Arkansas, el 5 de julio de 1960, donde el narrador, por cierto, es testigo de los hechos -gracias a The Max Hunter Folk Song Collection por este descubrimiento:

Love, love is the great fortune
For all of mankind
The womand controlled
Their alway confined
Their controlled by their parents
Until they are wives
Then slaves for their husbands
The rest of their lives

El amor, el amor es la gran fortuna
para toda la humanidad.
Las mujeres son controladas,
siempre apartadas,
son controladas por sus padres,
hasta que se convierten en esposas,
y entonces son esclavas de sus maridos
por el resto de su vida

Es evidente al leer el texto de ‘Red River Shore’ y al escuchar a Dylan cantándola con ese extraño feeling llevado al paroxismo, que el Bob Dylan de 1997 es un artista mucho más completo, como es natural, que el aventurado joven que grabó The Freewheelin’, pese a la trascendencia histórica de aquel disco. Bob Dylan, al contrario que muchos músicos que vivieron su floruit y han seguido chupando del bote, ha perseguido nuevos y profundos vehículos de expresión, sobre todo a partir de los años noventa, años en los que lega a la posteridad Time Out Of Mind y una serie sublime de conciertos. Escamoteando a su eventual audiencia una canción como ‘Red River Shore’ durante tantos años, Bob Dylan ha hecho que la canción sea justo como una visión y como una película, una canción de la que el fan ha estado enamorado sin haberla escuchado, con la que algún día convivió, con la que ahora se reencuentra para preguntarse si es verdad, como si nadie la conociera.

Bob Dylan, ‘Red River Shore’ (aka ‘The Girl On The Red River Shore’)

Lula Davis, ‘Red River Shore’ (Fayetteville, Arkansas, July 5th 1960)

Special thanks to Max Hunter Folk Song Collection

Adendum:

Muchas gracias a Antonio Iriarte que ha traído a colación un fragmento de la canción ‘Waggoner’s Lad‘, interpretada por Dylan varias veces en 1988, casi idéntico al final de ‘Red River Shore’ tal y como la canta Lula Davis, en este caso principio de la tonada. También me ha permitido esto detectar un error de transcripción en Max Hunter, Until they are wise, que no me daba un sentido lógico: es Until they are wives. De igual modo, sospecho que el primer verso también está mal transcrito en Max Hunter, porque no es muy coherente con el resto del pasaje: en ‘Wagoner’s Lad’ se dice al principio “Señor, dura es la suerte de las mujeres”.

Lord, hard is the fortune of all womankind.
They’re always controlled, they’re always confined;
Controlled by their parents until they are wives,
Then slaves to their husbands for the rest of their lives.

————————————————————————————-

Os dejo una traducción de ‘Red River Shore’ hecha por mi amigo Asanchei. ¡Muchas gracias! Los fragmentos anteriores están sacados de ella:

Red River Shore

Some of us turn off the lights and we live
In the moonlight shooting by
Some of us scare ourselves to death in the dark
To be where the angels fly

Pretty maids all in a row lined up
Outside my cabin door
I’ve never wanted any of ‘em wanting me
Except the girl from the red river shore

Well I sat by her side and for a while I tried
To make that girl my wife
She gave me her best advice and she said
Go home and lead a quiet life

Well I been to the east and I been to the west
And I been out where the black winds roar
Somehow though I never did get that far
With the girl from the red river shore

Well I knew when I first laid eyes on her
I could never be free
One look at her and I knew right away
She should always be with me

Well the dream dried up a long time ago
Don’t know where it is anymore
True to life, true to me
Was the girl from the red river shore

Well I’m wearing the cloak of misery
And I’ve tasted jilted love
And the frozen smile upon my face
Fits me like a glove

Well I can’t escape from the memory
Of the one I’ll always adore
All those nights when I lay in the arms
Of the girl from the red river shore

Well we’re living in the shadows of a fading past
Trapped in the fires of time
I’ve tried not to ever hurt anybody
And to stay out of the life of crime

And when it’s all been said and done
I never did know the score
One more day is another day away
From the girl from the red river shore

Well I’m a stranger here in a strange land
But I know this is where I belong
I’ll ramble and gamble for the one I love
And the hills will give me a song

Though nothing looks familiar to me
I know I’ve stayed here before
Once a thousand nights ago
With the girl from the red river shore

Well I went back to see about her once
Went back to straighten it out
Everybody that I talked to had seen us there
Said they didn’t know who I was talking about

Well the sun went down on me a long time ago
I’ve had to pull back from the door
I wish I could have spent every hour of my life
With the girl from the red river shore

Now I heard of a guy who lived a long time ago
A man full of sorrow and strife
That if someone around him died and was dead
He knew how to bring ‘em on back to life

Well I don’t know what kind of language he used
Or if they do that kind of thing anymore
Sometimes I think nobody ever saw me here at all
Except the girl from the red river shore

La Orilla del Río Rojo

Algunos apagamos la luz y vivimos
Bajo el rayo de luz de la luna
Algunos nos pegamos un susto de muerte
por estar dónde los ángeles vuelan.

Hermosas doncellas todas en fila
En fila ante la puerta de mi cabaña
Nunca quise que ninguna de ellas me quisiera
Excepto la chica de la orilla del río Rojo.

Me senté a su lado, y por un momento intenté
Que aquella chica fuese mi esposa
Ella me dio su mejor consejo y me dijo
Vete a casa y lleva una vida tranquila

Estuve en el este, estuve en el oeste
Y estuve allí donde los negros vientos aúllan
De alguna forma, aunque nunca llegué tan lejos
Con la chica de la orilla del río Rojo.

Supe desde la primera vez que la vi
Que ya nunca podría ser libre
Un solo vistazo y supe de inmediato
Que ella siempre estaría conmigo

Bueno, el sueño se secó hace mucho tiempo
Ya no sé dónde estará
Fiel a la vida, fiel a mí
Fue la chica de la orilla del río Rojo.

Ahora visto el manto de la miseria
Y he probado el amor abandonado
Y la sonrisa congelada de mi rostro
Me encaja como un guante

No puedo escapar del recuerdo
De aquella a la que siempre amaré
Todas aquellas noches en las que yací en los brazos
De la chica de la orilla del río Rojo

Vivimos en las sombras de un pasado perdido
Atrapados en las llamas del tiempo
Intenté no herir nunca a nadie
Y permanecer fuera de la mala vida

Y cuando todo se ha dicho y hecho
Yo nunca entendí la partitura
Un día más es otro día lejos
De la chica de la orilla del río Rojo

Soy un extraño en tierra extraña
Pero sé que es aquí a donde pertenezco
Vagaré y me arriesgaré por la única que amo
Y las colinas me darán una canción

Aunque nada me resulta familiar
Sé que he estado aquí antes
Una vez hace miles de noches
Con la chica de la orilla del río Rojo.

Bueno, volví para verla una vez más
Volví para arreglarlo
Todos a los que pregunté que nos habían visto allí
Me dijeron que no sabían de quién hablaba

El sol se puso sobre mí hace mucho tiempo
He tenido que retirarme de la puerta
Desearía haber podido pasar cada hora de mi vida
Con la chica de la orilla del río Rojo.

Oí de un tipo que vivió hace tiempo
Un hombre lleno de pena y lucha
Que si alguien a su alrededor moría
Sabía cómo devolverlo a la vida

Bueno, no sé qué tipo de lenguaje usaba
Ni si se hacen esas cosas todavía
A veces pienso que nadie me vio aquí después de todo
Excepto la chica de la orilla del río Rojo.

~ por Antonio en octubre 20, 2008.

5 comentarios to “Bobby Dylan, el Oscar y la orilla del Río Rojo”

  1. ¡Magistral análisis! Enhorabuena, Kuratti! Esto merece reelaboración y publicación en DP… Chapeau. Por cierto, la estrofa final de “Red River Shore” que citas aparece mucho más a menudo en “Waggoner’s Lad”, tremenda canción tradicional que Dylan clavaba en otoño de 1988.

  2. Gracias, como siempre, por tus comentarios sobre el último Dylan y gracias apresuradas pero muy sinceras por la traducción de red river shore que está a la altura del mejor Dylan. Lo de este hombre es increible. Cada día me gusta más, cada día está mejor.

  3. Muy bueno Tony. El disco está lleno de ríos y de orillas (Miss the Mississippi and You, Lonesome River, 3 tomas de Mississippi, Tryin’ to Get to Heaven…) y de conexiones de unas canciones con otras. Tampoco parece casual la aparición de Ralph Stanley poco después de Ain’t Talkin’.

  4. Está claro que la secuencia no es gratuita, seguro. De hecho no sé si pensarás que está más cuidada y meditada que la de cualquier otro disco “reciente”. Hay muchos motivos, el del río salta a la vista, pero seguro que hay más a poco que se escarbe. Y no creo que la exclusión de Red Sky y LAT sea arbitraria: seguro que obedece a una planificación mucho más meditada de lo acostumbrado. El vol. 7, con su apabullante recorrido por tomas desconocidas era más eso, una colección de outtakes (sobre todo el disco 2, que el primero tenía más relación con el documental), pero éste tiene más cuerpo. No sé cómo lo verás. Un abrazo fuerte y a ver si preparamos algo para Fanzimmer.

  5. Grande el maestro. Suerte de aquellos que podemos disfrutarlo. Gracias por ayudarnos a tal fin.

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