Creo que Bruce es de New Jersey

Leyendo un pequeño artículo que viene en el Ruta 66 de este mes, me entraron ganas de volver un poco, y a propósito de Working On A Dream, a pensar en voz alta sobre cómo se las gasta Mr. Bruce Springsteen últimamente. Por lo pronto y de entrada, diremos que el disco en cuestión me gustó bastante -y eso que la portada y el interior no están a la altura, ese diseño como de estudiante de escuela de arte y sfumato pretencioso-, y pasé unos pocos días escuchándolo con gusto. Sin embargo, al poco tiempo, el voluminoso objeto, de compleja ubicación en la estantería, empezó a coger polvo -y el de los rumores también, que diría Dylan.

La colección de canciones que contiene este disco es una evidente prolongación de Magic (2007), como ya se ha notado por doquier -lo que no tiene por qué ser negativo necesariamente- pero sobreproducida, porque Springsteen se ha debido creer que su afinidad con Brendan O’Brien le está haciendo un gran favor. Sin embargo, con la excepción de la poderosa base rítmica de Tallent y Weinberg -no es una coincidencia que su presencia sea preeminente en el DVD que acompaña la edición “deluxe”-, el sonido clásico de la E-Street Band está amortiguado -como señaló muy bien mi querido Hector G. Barnes en el número de febrero de Ruta 66-, a veces casi desaparece . Y tras algunas escuchas agradables por lo pegadizo, como sucedía con aquel disco de recia portada -igualita que ésta, vamos- hasta las canciones que te impresionaron a la primera, como la épica ‘Outlaw Pete’, situada estratégicamente al principio, empiezan a cansar, al mismo tiempo que lo que pasó desapercibido descubre al final sus sutiles encantos: la pegajosamente romántica ‘Kingdom of Days’ termina siendo mi canción favorita, el bonus track ‘The Wrestler’ se me antoja el último gran tema de una carrera que justo ahora empieza a escasear en ellos, no sé, ¿’Land of Hopes and Dreams’?, ¿‘Mary’s Place’?, ¿‘Reno’?, ¿qué más títulos podríamos poner a la altura de las canciones de Born in the USA (1984), no digamos ya de sus insuperables hitos (Born to Run (1975), Darkness on the Edge of Town (1978), The River (1980), Nebraska (1982))? Claro que si se piensa bien, tampoco tiene por qué. Dylan ha dicho alguna vez que la gente quería que hiciese otro Blonde On Blonde y eso era imposible; ya, pero ha hecho Time Out Of Mind (1997). Pero el caso de Dylan es excepcional, y lo mismo que le sucede a la creatividad de Springsteen le pasa a la de otros antaño creadores de sueños colectivos y canciones imperecederas. Pon tú los nombres: ¿desde cuándo no hace Neil Young una canción tan poderosa como la que más? Pues yo diría que desde Ragged Glory (1990). Por otra, para Dylan no parece ya tener mucha importancia el hecho de hacer nada nuevo en el sentido ortodoxo que entiende la gente, esto es, sacando canciones nuevas en un disco nuevo. Y si sigue sacándolos es de una manera típicamente dylaniana, fundamentalmente heterodoxa. Dylan, al fin y al cabo juega en otra liga, pero en una donde nadie más participa.

Lo más extraño, de todas maneras, es la aparente y repentina hiperactividad que le ha entrado al de Freehold. Cosa rara. Desde Tunnel of Love (1987) al año 1999, tan sólo publicó tres discos -sin contar Tracks (1999)-, y su actividad en directo sin la E-Street Band puso al descubierto lo que ya se podía suponer, que sin ella, nada podía ser lo mismo, pues el mito de la brutal puesta en escena de Springsteen se fundamentaba sobre todo en una simbiosis sin parangón. El retorno de 1999 fue una apoteosis, sí, pero tras la larga gira –documentada en disco y DVD-, su actividad volvió a quedar en suspenso hasta el 2002 y el bienvenido The Rising, primer trabajo, ¡ay!, junto a O’Brien. Y luego, la locura. Prácticamente no ha habido año que no hayamos tenido jaleo de largas mañanas llamando con las líneas saturadas para pillar tickets para los shows, con la E-Street, con la Seeger Sessions, de él solo. Pero oye, discos como churros, cinco entre 2002 y 2009, más el directo de la Seeger Sessions, con sus correspondientes giras mundiales. Es como si le hubiera picado un bicho. ¿Dónde está ese Springsteen meticulosamente obsesivo que tiró a una piscina las mezclas finales de Born to Run porque no le gustaban? Ahora graba de un tirón, y parece satisfecho a las primeras de cambio. Sí, que resulta que todo el mundo cambia, que el Bruce Springsteen de 2009 no es el de 1975. Pero, cosa rara digo, la reflexión y la exigencia personal de un joven de 26 años ha dado paso a una rara complacencia en un pureta de 6o tacos. El mundo al revés, oiga.

¿Y el directo? Pues que ir a un show de Bruce Springsteen sigue siendo una experiencia gratificante, sí, pero que la rutina de las giras ha hecho mella en la E-Street Band pues también es verdad, y ya no es una cosa transcendental, como sin duda lo fue. Ya no es ese bautismo de rock and roll al que aludía Springsteen en los interludios de ‘Tenth Avenue Freeze-Out’ durante la gira de 1999. Claro que a esa disminución de la intensidad colabora por lo demás un público que, por lo normal, carece de juicio crítico -¿qué se puede pensar, si no, al ver a un individuo como Manel Fuentes haciéndose pasar por adalid patrio del “Boss”?- y sólo entiende los shows en términos de divertimento vacuo. Un público que por lo general no sabe estar a la altura. Y lo triste acaso es que el propio Springsteen ha colaborado a ello, simplificando su discurso, escondiendo su falta de inspiración, que es evidente, con la sobreproducción, la hiperactividad y con la ligereza de cascos. ¿Cómo lo llaman ahora? ¡Ah, sí! El bardo del “We can”. Me parto.

Ahora, que en cuanto salgan las entradas me pongo a llamar como loco, también. Y que me partiré la cara por coger la pulserita de marras, también. Y que me lo pasaré como un enano en los shows veraniegos de Bruce Springsteen y la E-Street Band, también. Pero que ya no es lo mismo, pues también. A ver qué remedio.

Para Sanders y Hannibal, a ver si se dejan de subir a la grada

‘Kingdom of Days’, Working On A Dream, Live (Jay Weinberg on drums)

~ por Antonio en marzo 4, 2009.

Una respuesta to “Creo que Bruce es de New Jersey”

  1. Yo ya la tengo. Estoy aqui en la cola con una guitarrita cantando “Hungry Heart”. Venga, acompañarme!!
    Lala lalalalal lala hungry heart, lalalal lalala la hungry heart….

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