Gary Gilmore: retrato de un imbécil

Hace un par de meses terminé la lectura de La canción del verdugo, The Executioner’s Song, que significó un premio Pulitzer para su autor, el gran Norman Mailer. No se trata de una obra fácil. Es de esa clase de literatura-periodismo, ese retrato fino, extenso y extenuante de la vida podrida de un ser despreciable, llamado Gary Gilmore, por el que el autor parece, igual que el Capote de A sangre fría, terminar sintiendo una atracción peligrosa. La edición que leí fue la de editorial Anagrama, y no es muy buena que digamos, y tal vez por eso, la lectura se me hizo a menudo densa y pesada, porque además el libro es un tocho considerable y aquello que denominaríamos “acción” es más bien poco y concentrado. Es una obra centrada en las enfermizas relaciones y la personalidad de un completo idiota.

El tal Gilmore había nacido en 1940 y se había pasado buena parte de su vida en reformatorios y entre rejas, por esto y por aquello. En 1975 fue liberado con la condicional para que intentara rehacer su vida en un pueblo de Utah junto a unos familiares. Sin embargo, la absoluta ausencia de visión social de Gilmore y su tendencia a flirtear con la priva y la mota le empezaron a dar problemas. Se lió con una chica muy joven, de unos 18, Nicole, que ya tenía un hijo, que se había casado dos veces y que desde los once contaba con un historial sexual que ni Lucia Lapiedra, incluida una serie reiterada de abusos medio consentidos de un tío carnal. Gilmore se obsesiona con su sexualidad, pero sus excesos le impiden estar a la altura y un buen día, sin ninguna explicación aparente, se carga a dos, Max Jensen y Bennie Bushnell. Lo condenan a muerte.

Lo que pasa es que en Utah hacía la tira que no condenaban a muerte a nadie, pues en cuanto se recurría la condena, se acababa el proceso y la pena se suplía por la perpetua. De pronto, Gilmore pone en jaque a todo el sistema porque decide no ejercer su derecho a la apelación. Quiere que lo ejecuten y rápido. Es más, insiste en su derecho a ser ejecutado de inmediato. Vamos, que exige que lo maten, antes que pasar más tiempo en la trena. Comienza entonces un proceso lento y tenso, en medio del cual, Gilmore y Nicole continúan su historia de amor, bastante soez, por otra parte, principalmente a través de un epistolario que debería formar parte de cualquier museo del mal gusto, pese a que Mailer nos lo muestre como el epítome de la belleza en el centro de un mundo podrido y sin solución.

Antes del doble asesinato, Gary Gimore es un mequetrefe, de evidentes tendencias esquizoides, e incluso digno de compasión. Una vez que rehusa la apelación, se convierte en el mayor imbécil que se pueda concebir. Y eso pese a que Mailer intenta convertirlo en un héroe del lumpen, y eso pese a que Mailer planea su alegato anti-pena de muerte en la forma de un retrato seráfico de una razón psicopática demente. Resulta que el tipo, Gilmore digo, tiene aires de poeta. Su relación con Nicole se sublima una vez que está en el trullo, hasta el extremo de intentar convencerla de que, una vez muera él, ella también se suicide y de que le prometa que nadie más le meta su cosita porque él no lo soportaría. Pero lo que más revienta de Gary Gilmore es su aire de superioridad jactanciosa ante la sociedad que lo ha condenado, revolviendo la situación a su favor mediante el tenebroso subterfugio de obligarla a aceptar sus propias meteduras de pata, hechas en forma de ley y condena. El juez en un momento se lo dice claro, no se discute lo que Gilmore quiere, no se trata de facilitarle el suicidio asistido que solicita, sino de hacerle pagar sus dos horribles asesinatos a sangre fría de la manera más coherente con lo que él más desprecia, el código legislativo, imperfecto, sin duda, pero más noble que su homicida personalidad.

Cuando Gilmore muere, Nicole termina rehaciendo su vida, a su manera, pero la rehace. No cumple sus promesas. El muy idiota pensaba que si Nicole también moría se encontrarían al otro lado, pero claro, de eso ella no podía estar segura. La historia es dramática, pero el muy majadero prefirió poner en evidencia las leyes de un estado antes que permitirse una última esperanza, como para hacerse el mártir de una especie de demanda que, desde luego, él no estaba en condiciones de asumir, el muy majadero.

Noticia de El País, del 16 de enero de 1977, con la noticia de la inminente ejecución de Gary Gilmore.

P.S. El único rasgo de inteligencia que muestra Gary Gilmore es que es fan de Johny Cash.

~ por Antonio en abril 19, 2009.

14 comentarios to “Gary Gilmore: retrato de un imbécil”

  1. da para una peli! pero hombre no es tan tonto coño.

  2. Hay una, con Tommy Lee haciendo de Gilmore. Leete el libro, verás lo que digo. Es un horroroso cursi con ínfulas.

  3. Hostia pues si que tiene peli, The Executioner’s Song del año 82, ni idea. Oye el tio Jess en la cinemania hablo de una peli española que no recuerdo el título y que es la hostiaputa que trata sobre unos civiles que custodian al sacamantecas, sabes cual es?

  4. Se llama Cuerda de presos, de Pedro Lazaga. El Sacamantecas en cuestión es Garayo, que no es en el que nos inspiramos nosotros, sino en Leona, el asesino de Gádor. No la he visto pero dicen que es el recopón. A buscarla.

  5. El peor libro de Mailer: la glorificación de un comemierda. Que lejos están Los desnudos y los muertos. Y todavía gana el Pulitzer. Vaya premio. La combinación no fue un reflejo de la gran literatura americana. ¿Se puede caer más abajo? Un disparo temprano hubiera evitado embarrar a Johnny Cash en éste asunto. En Texas a Gilmore lo hubieramos ejecutado antes de que él lo pidiera.

    NACHO CORONEL,
    Del Rio, Texas.

    DON´T MESS WITH TEXAS

  6. Caballero, ¿qué opina del nuevo de Dylan? Me lo he agenciado esta mañana y lo estoy disfrutando… Un saludo

  7. Bueno, a ver si preparo un post cuando tenga tiempo y lo haya madurado. La impresión primera, pues que no es para morirse, viniendo de quien viene, ojo, cualquiera daría lo que fuera por hacer un disco así, pero creo que me va a terminar gustando más que Modern Times. Ese Jolene ahí, dándolo todo. Pero le falta una canción que te digas, ¡¡madre!! Ya se verá. Un abrazo Toño, gracias por enlazarme, ya hago yo lo mismo.

  8. Un placer enlazarte. Te “conocí” gracias al 20/20 visions, uno de los libros más interesantes que me he leído últimamente sobre el maestro (y no han sido pocos). Opino un poco lo que tú: la primera impresión (tres escuchas hasta ahora, dos atentas y una de fondo) es que es un disco cálido, con un feeling muy apreciable, pero sin clásicos a la vista. O por lo menos no clásicos inmediatos. Y joer, a mí también me tiene enganchado Jolene: ese ritmo macarrilla, esas guitarras… Espero una reflexión en profundidad, maestro!
    Un abrazo!

  9. Saludos. Me parece un poco arriesgada la opinión que tienes de Gary Gilmore, creo que requeriría un poco más de análisis sobre el sistema penal norteamericano, además de hacer énfasis en la correspondencia que tiene con su amante Nicole. Yo dediqué un pequeño texto a este gran libro en mi blog, que me parece, al contrario de la opinión de Nacho Coronel, el mejor libro de Mailer, sobre “Los desnudos y los muertos” y “Los ejércitos de la noche”. Un saludo.

  10. Hola Yussel. Yo no diría arriesgada, porque no creo que manifestar mi particular visión de este libro o, mejor aún, de este personaje, implique correr riesgo alguno. Si vuelves a leer con detenimiento el post, verás que no hago ningún juicio estético sobre la calidad literaria de la obra, si acaso sobre la mala calidad de la traducción que he manejado. Lo siento pero Gary Gilmore me parece un personaje bastante lamentable tal y como está descrita su personalidad en el libro, un manipulador mediocre y, lo que más me irrita, con unos aires de grandeza que me sacan de quicio. No puedo hablar del sistema judicial americano porque ni tengo competencia ni tampoco me interesa la cuestión, la verdad, sólo he descrito lo que he entendido a partir del libro de Mailer, y la correspondencia entre Nicole y Gilmore ya lo dije, me parece el museo de los horrores. La opinión de Nacho Coronel era bastante agresiva la verdad, pero decidí admitirla porque era muestra de una forma de pensar que existe y refleja bastante todos los pareceres opuestos que provocan estos mártires modernos. Te agradecería mucho que dejaras un enlace a tu artículo. Lo enlazaría de inmediato. Saludos y gracias por tu reflexión.

  11. Será porque llevo mucho tiempo en México trabajando la nota roja y el sector policiaco, pero me parece que la correspondencia entre Gilmore y Nicole no puede ser una galería de los horrores, como la describes, en tanto que nos ayuda a comprender hacia dónde va la sociedad y el punto en el que ésta va al precipicio. En gran parte de Latinoamérica el problema de la violencia, la inseguridad y el narcotráfico ha rebasado a la sociedad y me parece que el ejercicio de Mailer da algunas pistas sobre la violencia que se vive. No podemos negar que el crimen y la inseguridad están ahí, aunque creo que en realidad lo que te molestó fue que se dedicara tanto tiempo Mailer a Gary Gilmore. Debí haberte dado el contexto en el que he estudiado este libro de Mailer así como los de Truman Capote. Mi blog es http://lacanciondelverdugo.blogspot.com Un saludo.

  12. Una última nota, Yussel. Cuando digo que es una galería de los horrores, estoy reflejando la sensación que a mí me produce su lectura, me parece chabacana, asquerosamente egoísta (por parte de Gilmore), pretenciosa y amoral. Esa obsesión porque nadie se acueste con su querida Nicole, a la que antes de estar en esa situación trataba como a un guiñapo. Eso no es óbice, desde luego, para que, como dices, su lectura tenga un valor importante como documento antropológico y para comprender las cosas en la medida de su profundidad. Evidentemente, conoces el tema mejor que yo, y no seré quien te rebata. Sólo quería retratar mi sensación como lector, expresada, acaso, con cierto sentido de la exageración (Mailer me parece un genio, para que te voy a engañar). Un saludo.

  13. en mi opinión no me parece para nada un imbecil, creo que era un antisocial. Paso casi la mitad de su vida en prisión y no quiso regresar a ella, aunque sus crimenes no tienen justificación alguna ,mas que al asesino veo al niño que fue criado en un hogar disfuncional lleno de problemas y maltratado por un padre autoritario y golpeador.
    Optuvo notoriedad por querer que cumplan con la condena que le impusieron, y por tener una visión por sus experiencias diferente a la nuestra ,deseaba no pasar desapercibido por el mundo queria dejar un precedente y valla que lo dejo, mas de 30 años despues de su muerte sigue siendo motivo de controversia.

  14. Sí, Seria, está claro que Gilmore no era como era porque sí, pero es la actitud que retrata objetivamente Mailer la que me saca de quicio. ¿Un héroe? ¿Un enamorado? Lo siento, controversia está claro, pero el tipo era un regalo en todo caso. Saludos.

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