Grandes canciones #2: ‘A Shot In The Arm’, Wilco

Para Jack Fate

Septiembre de 1996 fue un momento complicado para Jeff Tweedy. A punto de publicarse, Being There,  piedra angular del rock americano de los años 90, una obra maestra que recopilaba los hallazgos del pasado y anunciaba los prodigiosos avances del futuro, Tweedy no estaba bien. El tormento del músico, por fortuna vigilado por sus socios en el crimen, Bennet, Margherita, Coomer, Stirrat y familia, se había adueñado de su concepción de la escena y de su propio arte, especialmente como autor de los textos de las canciones. El resentimiento que destilaban algunas canciones de Being There, en especial ‘Misunderstood’ (“no quiero darte las gracias por nada en absoluto”), pronto se vería refrendado en los propios conciertos de Wilco. El 7 de septiembre, en el Irving Plaza de NYC, la banda de Chicago subió al escenario para actuar justo después de Johny Cash, que había expresado su deseo de abrir el concierto. “No puedes tocar después de Johny Cash”, le espetó Tweedy a una desconcertada audiencia que esperaba más de esa música que había convertido a Uncle Tupelo en la referencia esencial del nuevo “country alternativo”.

El concierto del Irving Plaza fue el inicio de una suicida y provocadora actitud de Jeff Tweedy, cansado de etiquetas y estereotipos. La gira que sucedió y que debería haber subrayado el poderío de esa obra cumbre que es Being There fue, al contrario, una sucesión de confrontaciones con el público que llegaron a su extremo en el Sheperd Bush londinense, el 13 de abril de 1997, donde un Tweedy desquiciado se dedicó a increpar alegremente a su confiada audiencia: “Voy a frotar mi culo yanqui por vuestra jeta”. La banda no sabía donde meterse. Un respetuoso público que admiraba los logros de  Wilco y la trayectoria de Tweedy sentía cómo el atormentado músico lanzaba todo su odio y resentimiento contra él. Los ataques de ansiedad y las migrañas, aliviados químicamente y sin descanso, no hacían sino insuflar más veneno a una carrera que, se mire por donde se mire ahora, estaba en un cruce agónico. Sin embargo, su despedida a las hordas del “alt-country” fue mucho más espectacular y vino en forma de disco, el que dividiría definitivamente a los fans de Wilco y mostraría a todos los que podían tener alguna clase de expectativas con la banda que, en manos de Tweedy, la previsibilidad era un axioma simplemente inconcebible. Por ello, la tozudez de Tweedy sigue siendo, inexplicablemente, la contraria explicación al sorprendente status de Wilco hoy día.

1997 no fue tampoco, con este panorama, un buen año en lo personal  para Tweedy. La vida de la carretera estaba jugandole una mala pasada, de hecho, se le estaba yendo de las manos. Por eso, cuando en noviembre se encerraron en el estudio de Willie Nelson para grabar las demos de lo que sería Summerteeth, la sangre que vertían las nuevas letras de Tweedy se desparramó sobre sus atónitos colegas: “Escuché ese verso (i.e. ‘me suplica que no la golpee’, la línea final de ‘She’s a Jar’) -cuenta Stirrat- por primera vez cuando la cantó en esa sesión. La música se detuvo, nosotros paramos. Nos quedamos pasmados por la osadía de esas palabras, fue como ‘¡Guau, y ahora de verdad va a querer hacer eso!’. De hecho, creo que la Organización Nacional para las Mujeres nos escribió una carta de protesta”.

No sólo esa canción supuraba odio. Versos como “Soñé con matarte esta noche y me pareció bien” (‘Via Chicago’) también incidían en un estado de alteridad siniestra que mostraba una naturaleza escabrosa que, por otro lado, nunca encajo con la perspectiva tradicionalista de Tweedy. Eran letras que alimentaban la especulación y que no parecían presagiar nada bueno salvo una cosa, la música.

The ashtray says
You were up all night
When you went to bed
With your darkest mind
Your pillow wept
And covered your eyes
And you finally slept
While the sun caught fire

El cenicero dice
Que estuviste levantado toda la noche;
Cuando fuiste a la cama
Con tus pensamientos más oscuros
Tu almohada gimió
Y cubrió tus ojos;
Y finalmente dormiste
Mientras el sol prendía fuego

Así comienza ‘A Shot In The Arm’, la canción de Summerteeth que permanece invariable noche tras noche en los conciertos de Wilco –‘Via Chicago’ sigue siendo el otro momento favorito de ese disco para la banda. Hoy que Jeff Tweedy parece haber alcanzado un equilibrio que dota a sus discos de una mesurada  elegancia exenta de cierto añejo peligro, la premura con la que siguen interpretando este tema en directo sigue augurando tormenta. La concisión y el laconismo de la frase inicial está, simplemente, hecha para quien se ha lamentado alguna vez de estar vivo por ver llegar el sol. El cenicero es quien habla porque pocas metáforas hay tan contundentes del estado de ánimo como la mugre polvorienta de un recipiente lleno de colillas y ceniza, un anuncio evidente de que algo no va bien. Un hallazgo.  Cuando escuchas a Wilco atacar esas palabras, empiezas a entender que no estas solo.

You’ve changed

We fell in love
In the key of C
We walked along
Down by the sea
You followed me down
The neck to D
And fell again
Into the sea

You changed
Oh, you’ve changed

Has cambiado

Nos enamoramos
En clave de Do;
Caminamos juntos
Hasta llegar al mar;
Me seguiste hasta allí,
La cejilla en Re,
Y caímos otra vez
Dentro del mar.

Has cambiado,
Oh, has cambiado.

Habida cuenta que la canción esta en Re, la distorsión que se desprende de estas palabras es suficiente para entender el clima de paroxismo que va a seguir. La transición de los dedos que se estiran y alargan del Do al Re central no auguran nada bueno. Entonces, el narrador exprime su deseo, repetido hasta la agonía:

Maybe all I need is a shot in the arm
Something in my veins bloodier than blood

Quizás todo lo que necesite sea un chute en el brazo,
Algo en mis venas más sangriento que la sangre.

Pero no hay fuerzas para tomar ese chute, como decía Dylan en ‘Just Like Tom Thumb’s Blues’, la necesidad no va ni corre pareja a la realidad. En directo, la intensidad de esta frase es enfatizada por un poderoso juego de luces que apremia la catatónica letanía de Tweedy, incesante y más sangrienta que lo que corre por las venas y se puede ir por el desague (¡Ay, Primito, qué lejos queda aquel show en Aqualung!). En ‘A Shot In The Arm’ se conjugan los desperfectos sónicos cruciales de Sonic Youth, la asfixiante premura del Dylan de Highway 61 Revisited y la lírica que más acuciaba a Tweedy en aquel momento, la de Henry Miller. Por eso la canción sigue funcionando como una catarsis certera no sólo de su antaño atormentado autor, sino de toda su pasmada audiencia.

What you once were isn’t what you want to be any more

Lo que fuiste una vez es lo que no quieres ser ya mas

‘A Shot In The Arm’ (Wilco) está incluida en el disco Summerteeth (Reprise Records, 1999). Una versión en directo publicada oficialmente puede oirse en Kicking Television: Live in Chicago (Nonesuch, 2005) y en la reciente película Ashes of American Flags (2009). Para la primera parte de esta entrada, me he documentado con el libro Learning How To Die, de Greg Kot (Broadway Books: New York, 2004).

En Ashes of American Flags, Ryman Auditorium, Nashville, TN.

Versión de Summerteeth

~ por Antonio en septiembre 9, 2009.

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