Blasfemia

Últimamente hablo mucho en el lavur con mi querido Pepe sobre las sutilezas del lenguaje. Con una mano en el ratón y el cerebelo en disquisiciones, es fácil descubrir cómo hasta los templos de la gramática y la lexicografía incurren en desaguisados de difícil solución y calles sin salida. Claro que por eso el DRAE va por su vigesimosegunda edición, en constante actualización acorde con los tiempos y el desarrollo de la propia cosa. Es, de verdad, muy divertido detenerse a pensar un poco en la cantidad de sandeces que se dicen por desconocer la propia lengua que uno habla, más si cabe en lo que más se escucha, a saber, el registro periodístico que es que da pavor, madre mía. Esta mañana decía no sé quién algo así como que “en el tiempo en el que Felipe González ostentaba la presidencia del gobierno”. Y nos vamos al DRAE y…

ostentar.

(Del lat. ostentāre).

1. tr. Mostrar o hacer patente algo.

2. tr. Hacer gala de grandeza, lucimiento y boato.

Al loro, que Felipe mostraba que era el presi, como si no lo supieras, o peor, iba por ahí diciendo “¡Qué soy el presi, cuidadín!”. Y eso cuando no dicen que fulano “detenta un cargo”, y allá que nos vamos al DRAE, y entonces…

detentar.

(Del lat. detentāre, retener).

1. tr. Retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público.

2. tr. Der. Dicho de una persona: Retener lo que manifiestamente no le pertenece.

Pero como hablar es barato, como dice Kif, pues nada. Pero es que el propio diccionario de marras provoca problemas conceptuales muy graves. Pepe me hablaba, en concepto del sustantivo “blasfemia”, de sentido inequívoco en griego, porque es, sin más, “el hecho de hablar mal o feo”. Claro que en virtud del avance histórico significa lo que dice la RAE, a saber:

blasfemia.

(Del lat. blasphemĭa, y este del gr. βλασφημία).

1. f. Palabra injuriosa contra Dios, la Virgen o los santos.

2. f. Palabra gravemente injuriosa contra alguien.

Aparte de que se me plantea una duda, i.e., ¿puede blasfemar un musulmán o un confuciano respecto a sus propias creencias?, en cuanto una definición te lleva a otra, ya la tenemos liada de nuevo. Veamos así lo que quiere decir “injuria”, el nombre del que a la sazón se deriva el adjetivo “injurioso”…

injuria.

(Del lat. iniurĭa).

1. f. Agravio, ultraje de obra o de palabra.

2. f. Hecho o dicho contra razón y justicia.

3. f. Daño o incomodidad que causa algo.

4. f. Der. Delito o falta consistente en la imputación a alguien de un hecho o cualidad en menoscabo de su fama o estimación.

Bueno, convendrán conmigo en que la acepción que concuerda con la anterior sería la primera, la blasfemia es un agravio o ultraje de palabra (nunca de obra, como señala a la perfección el componente φημία del sustantivo). ¿Y qué es un agravio? ¿Y qué es un ultraje -o, mejor, “ultrajar”, ya que nos van a decir que es el efecto de dicha acción?

agravio.

(De agraviar).

1. m. Ofensa que se hace a alguien en su honra o fama con algún dicho o hecho.

2. m. Hecho o dicho con que se hace esta ofensa.

3. m. Ofensa o perjuicio que se hace a alguien en sus derechos e intereses.

4. m. Humillación, menosprecio o aprecio insuficiente.

ultrajar.

1. tr. Ajar o injuriar.

2. tr. Despreciar o tratar con desvío a alguien.

3. tr. El Salv. y Ven. violar (‖ tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad).

Así que para saber qué quiere decir “injuria” se nos remite a “ultraje”, para saber qué quiere decir “ultraje” se nos remite a “injuria” -que por cierto, en su etimología lleva el sentido de “contra derecho”. Cuando yo estaba en primero de EGB me dijo la profe que para definir algo no se podía utilizar la misma palabra que se pretendía definir. No es lo mismo pero casi. En todo caso, el agravio es una ofensa que se hace a “alguien”, el ultraje implica a alguien también, como Pepe me subrayaba con tino. Y digo yo, ¿es Dios alguien? Porque todo esto venía de la cosa de la blasfemia, si recordamos. Dicho de otra manera, ¿qué es exactamente Dios? Si es el hombre barbato que me pinta Michelangelo vale, pero si no, mala solución tenemos. El problema es teológico y harto complejo, y se provoca, en definitiva, por intentar explicar en pocas palabras lo que no es definible en su esencia última sin una tesis doctoral. Así que ya sabéis, cuidadín con las palabras que utilizáis porque igual estáis blasfemando sin saberlo.

~ por Antonio en enero 14, 2010.

2 comentarios to “Blasfemia”

  1. Antonio, el mundo se hunde. En el avance de la vigesima tercera edición, el DRAE dice que la primera acepción de felicidad ya no es “Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.” En ese avance, aparece como primera acepción lo siguiente: “Estado de grata satisfacción espiritual y física.”

    Y lo han hecho a espaldas de El Corte Inglés. El DRAE ahora lucha contra el capital.

  2. Querido Cacho, el DRAE lucha y es el capital, la universidad se ha aliado con las hordas de la mayúscula. Los que ponen to en grande.

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