La influencia invisible

Leo sorprendido, trasteando por la red las noticias alrededor de la nominación al Óscar de El secreto de sus ojos, obra maestra absoluta de Juan José Campanella, una charla con el director argentino sobre su dualidad artesano televisivo vs. autor de semiculto cinematográfico. En ella se encuentran estas palabras:

Hay una escena de El secreto de sus ojos en la que Darín experimenta una especie de epifanía y todas las piezas del misterio empiezan a cuadrarle, similar procedimiento al último punto de giro de cada capítulo de la serie médica de Fox [i.e. House M. D.]. ¿Será que el Campanella autor bebe del Campanella director por encargo? “Más bien diría que Campanella y toda su familia comen del director por encargo, pero si te refieres a la forma de filmar, para nada. Como está filmada El secreto de sus ojos me echan de House de una patada en el culo al día siguiente. Tanto en encuadre como en puesta en escena. Es imposible filmar así en una serie.” (soitu.es).

Lo que me sorprende es que cuando vi la película, maravillado como quedé después de vencer mi natural reserva al cine argentino, que siempre se me hace peculiarmente ñoño y redicho, al ver esa escena -la que resuelve la trama- y sin tener ni idea de que Campanella había dirigido episodios de House M. D., pensé en mi serie favorita, muy en especial en la resolución de la quinta temporada que comenté en su día por aquí. El autor del reportaje ha observado, en efecto, el paralelismo pero el director lo niega. Mal hace. Es algo evidente. Es algo que, además, explica muy mucho el enorme impacto de El secreto de sus ojos, incluso entre el público americano, alguno por lo menos. La escuela de Campanella en la producción televisiva de House M. D. es algo que lleva en su bagaje y, aunque no sea capaz de reconocerlo o de verlo, salta a la vista de quien se lo ha pasado en grande con ambas historias.

~ por Antonio en febrero 3, 2010.

3 comentarios to “La influencia invisible”

  1. Me gustó El secreto de sus ojos aunque creo que no me entusiasmó tanto como a ti. Sin embargo nunca olvidaré una escena de la película por un doble motivo, quizá paradójico, y es aquella en que el personaje de Darín acude a un partido de fútbol para tratar de localizar a cierto personaje. Por un lado contiene el plano más increíble que creo haber visto en una película desde el que filmó Welles como apertura de Sed de mal (y que creo que es el plano que lleva toda la vida tratando de rodar Brian de Palma), pero por otro lado me resulta poco creíble la forma en que está resuelta la escena: las casualidades siempre chirrían en el cine y la forma en que Darín localiza al tipo en cuestión entre semejante turba me parece en exceso azarosa…

    Pareciéndome una muy buena película, creo que es de esas en las que un gran final consigue que salgas de verla con una visión ligeramente distorsionada de la obra en su conjunto.

    Por otro lado sigo resistiéndome a caer en el mundo de las series de TV con la sensación, cada día más creciente, de que me estoy perdiendo algo realmente grande. Pero si uno no consigue dar abasto con todo el cine que quisiera ver, ¿cómo abrir otro frente formado por interminables series de varias temporadas con 20 episodios de una hora de duración cada uno? Cuestión de prioridades. La duda está en si uno prioriza bien…

  2. En efecto, fue exactamente al llegar a la escena del campo de fútbol cuando me dije “esto son palabras mayores”. Evidentemente es bastante poco probable que Espósito se encuentre allí al tipo en cuestión, pero a mí la verosimilitud me preocupa bien poco cuando se tiene la convicción de que se está ante cine mayúsculo. El final es impresionante, sí, pero para asegurarme de que no me distorsionaba, volví a ver la película y me reafirme en mi idea de que se trata de la mejor película de estos últimos diez años. Lo de las series es un universo, en efecto. Últimamente veo muchas y menos cine, incluso leo menos y miro más comics. Ahora mismo me acabo de cargar tres capítulos de True Blood seguidos. Es el futuro, man, lo que se está haciendo ahora en USA en materia televisiva no es parangonable a lo que se hace en el cine, de verdad. Siendo como eres, te remito a dos que te dejarán exhausto, Weeds (episodios cortitos) y Dexter. Y a ver pa cuando las birras.

  3. Por si no la has visto te recomiendo una peli de Campanella, El niño que gritó puta. No la he vuelto a ver desde que se estrenó en cine hace… ¡¡19 años!! Pero recuerdo que me impresionó mucho en su día.

    Tengo mala memoria para las películas (un lujo que me permite disfrutar de ellas muchas veces casi como si fuera la primera vez) pero según hablabas de la escena en la que Darín encaja todas las piezas del puzzle, y ya digo, sin recordar exactamente como está filmada, me venían a la cabeza otras escenas similares como la análoga en Sospechosos habituales de Brian Singer (otra peli que no he vuelto a ver y de la que guardo un gran recuerdo) e incluso la escena de Vértigo en que también se desvela la trama, aunque en este caso sea a mitad de película y sólo se desvele para el espectador, no así para el pobre de Jimmy Stewart.
    Pero que conste que no pongo pegas, me gusta, y mucho, El secreto de sus ojos.

    Series… ¿por dónde empezar? Los soprano, The wire, A dos metros bajo tierra, Weeds, Dexter… Sólo de pensarlo me agobio. La única serie que he visto en mi vida completa (y dos veces) ha sido Twin Peaks, no sé por cuanto tiempo seguirá siendo así…

    Y lo de las birras hay que solucionarlo pero ya!

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