Adicción al sexo

Parece ser que Tiger Woods está bien jodido. Al parecer su obsesión por el sexo ha quebrado inmisericorde su fulgurante carrera como la más importante estrella de la historia del golf. Vaya. Siempre me ha llamado la atención mucho eso de la adicción al folleteo. Quiero decir, que el rollo está muy bien, es muy divertido y eso, pero me parece que no tanto como para sobreponerlo a otras actividades mucho más reconfortantes a la larga que ser un follisco. En un maravilloso capítulo de su autobiografía asistida, ‘Los placeres de aquí abajo’ -cito de memoria porque no tengo el libro ahora mismo-, que por cierto escribió en realidad su compadre Jean-Claude Carrière -por eso decía “asistida”-, Buñuel contaba como una de las pocas ventajas de la senectud la despreocupación absoluta por la tara de Venus. Algo parecido decía Cicerón, en boca del viejo Catón: ut intellegeretis, si voluptatem aspernari ratione et sapientia non possemus, magnam habendam esse senectuti gratiam, quae efficeret, ut id non liberet, quod non oporteret, o sea “Para que entiendas que, si no tenemos forma de despreciar el placer a través de la razón y la sabiduría, hay que tener la mayor gratitud hacia la vejez, porque consigue que no guste lo que no conviene” (De senectute, XII, 42).

Sabio Buñuel, sabio Cicerón. En los tiempos que corren, el sexo es el number one. Hay en este país una generación reprimida históricamente para la que el advenimiento de los cines X y el puterío fue la repera. Vaya cruz. Son los mismos que te dan lecciones sin percatarse de que lo que menos les exime de su profunda carencia mental es, precisamente, su regular entrega a la apertura y al descubrimiento irrefrenable de eso que tan sintomáticamente describió Garci en sus lamentables sinfonías de la transición. Pero es que de verdad que hay gente para la que sin sexo no hay sentido de las cosas. Mi querido amigo Gonzalo me habla a menudo de su teoría del palmo, i.e., todo lo que interesa cabe en un palmo desde la zona de la cremallera del pantalón -me permiten que adopte una perspectiva masculina por simplificar: meter el churro, que en el bolsillo quepa “er taco” y que la panza esté bien ahíta. Yo le añado que desde ahí, con el palmo, se llega también al agujero del culo, por donde se caga, algo que también preocupa al personal sobremanera. En efecto, en los tiempos de la transición el sexo se convirtió en el puto amo, y como se vio que vendía, tocaba hacer algo para que, pasada la novedad, siguiera habiendo adictos al sexo.

Como herencia freudiana, parece que hoy está justificado poner la polla como cúspide de la pirámide, más allá que el propio dinero. Hasta un apasionado Arcipreste de Hita, en la cuaderna vía, advertía de la máxima a partir del concepto aristotélico, Como dice Aristóteles, cosa es verdadera: / el mundo por dos cosas trabaja: la primera,/por tener mantenencia; la otra cosa era /por tener juntamiento con hembra placentera, adelantando varios siglos el diagnóstico de los tiempos hodiernos, si bien cabe suponer que la investigación llevaba el asunto hasta la época del filósofo de Estagira. En todo caso, Juan Ruíz poco podía imaginar que el sexo sería una cosa virtual o que se pasaría por sms. Hasta ese extremo está la cosa desvirtuada. Y me perdonan, pero es que hoy no dejo de pensar en citas. Me acuerdo de que Paul Williams se quejaba en aquel famoso texto, ‘What happened, Dylan?’, con su excelente prosa pero ingenuo serafismo, de aquellas palabras de ‘When You Gonna Wake Up’, “adulterers in churches, pornography in the schools”. Decía Williams que no podía concebir cómo una mente tan preclara como la de Mr. Dylan podía afirmar que la pornografía estaba en las escuelas, que si eso era así, apaga y vámonos. Pero lo cierto es que, una vez más, Dylan se estaba mereciendo la etiqueta de “visionario”. Porque la cosa no es que los profes enseñemos la pornografía, sino que el retrato del puterío -que eso quiere decir “pornografía”- está hoy presente en las escuelas y en la vida cotidiana de jóvenes y adolescentes, para los que un primer plano de un coito es algo sin misterio. Las fotos al faisbuk, please.

El sexo es algo sano y necesario, ¿qué duda cabe? Placentero también. Pero supeditar toda la cosmogonía del universo a tal bicho -como por cierto hizo Hesíodo, de alguna manera-, es un dislate de proporciones épicas. Ahora hablan de enfermedades. Parece que Tiger Woods está enfermo. Pero “enfermo” quiere decir “no firme”, que no se sostiene, en fin. Creo suponer, y siempre desde un punto de vista masculino, que la así llamada “adicción sexual” requiere firmeza. Tengo muchos amigos que se jactan de la firmeza. Yo no sé, pero siempre he tenido otras preocupaciones, no sé, ir a shows de Dylan, de Cohen, de Lucinda, escuchar a Nino Rota, hablar de las constelaciones, visitar Abu Simbel, entender lo que sucedía a mi alrededor sin caer en la locura o la desesperación. Llámenme cerdo de la piara de Epicuro, siempre que entiendan que el placer que perseguía el filósofo era el de entender la constitucion de las cosas en un sibarita reducto donde la palabra contaba más que lo accesorio. Y mientras espero que llegue la senectud para despreocuparme de lo mismo, disfrutaré en su justa medida de aquello que para Tiger Woods es una enfermedad. Una pena si no juega más al golf el hombre.

~ por Antonio en febrero 25, 2010.

Una respuesta to “Adicción al sexo”

  1. el follar se va a acabar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
El blog de la novela 'Juana La Maliciosa'

'Juana La Maliciosa'. David Bowman. Ediciones del Serbal (Barcelona, 2014) ISBN: 978-84-7628-746-0

Crónica de la España negra

Blog de crímenes y sucesos de la España más oscura

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

A %d blogueros les gusta esto: