House en cuarentena

Después de siete años, la fórmula de House M. D. parece haberse agotado y ha puesto a los fieles entre la espada y la pared, en la disyuntiva de reconocer el natural desgaste y el error que han cometido los otrora brillantes cerebros pensantes de la serie al encamar, por fin, juntitos, a House y Cuddy o, bien, de estar a la expectativa y de aguardar, debajo de lo que parece un curso facilón, una lectura diferente y prometedora. Ni que decir tiene que me alineo con esta segunda opción; mi hermano Ralf y Frankie con la primera. Pero esto no es nuevo. Silvia me dijo una vez que había perdido todo el interés con la muerte de Amber, “Zorra Implacable”, aunque sospecho que ha seguido enganchada al show de una manera u otra. Estábamos en la cuarta temporada, esa que tuvo que lidiar con el toro del abandono de Foreman, Chase y Cameron. ¿Es que la fórmula no se había agotado entonces con el final de la tercera temporada? Ese momento es pivote, porque a partir de ahí la trama holmesiana, trasvasada al Princeton Plainsboro y a la diagnosis clínica, remite secundaria: es el momento en el que House M. D. se convierte en un mosaico y en una perfecta demostración de cómo opera la iunctura callida entre argumento y caracterización de los personajes. En especial, en el descenso a los infiernos de Gregory House glosado aquí en su momento. Por eso, la sexta temporada fue anticlimática y decepcionó a muchos, pese a grandes episodios como ‘Lockdown’ (6×17, dirigido por el propio Hugh Laurie). Recordemos aquí la perorata de Frankie, en forma de comentario puesto en cualquier sitio de este blog:

Al igual que el año pasado te dejo en este “inapropiado lugar” mi comentario sobre el final de la sexta temporada de House, que casualmente vi ayer noche. Recuerdo que el año pasado me despaché en alabanzas al final de la quinta temporada de House, con esos 15 minutos para los anales de la televisión; recuerdo igualmente que comenté sin desvelar nada del mismo por respeto a los que aún no lo habían visto, actitud lógica y apropiada por otro lado. Recuerdo también que sirvió de pie a un comentario sobre el final de Dexter, el caballero oscuro; sublime. Mi actitud esta vez va a ser “ligeramente diferente” con House. ¿Cómo definiría yo el capítulo 6×22, “Help me” para más señas (por cierto mañana por la noche lo ponen en cuatro)?. Es una pregunta retórica: bazofia sensiblera, pastel inmundo, giro de tuerca equivocado, etc… No me quiero extender en “elogios”. Este año no voy a respetar el final para quién no lo ha visto, ya que mi entención es evitar al personal que vea esta tontuna. Todo el capitulo desde el principio rezuma un aire de serie B que ebriaga, en el mal sentido, pero el final….. Ya volveré al él, por otro lado ese “cebo” de “8 horas antes”, ¿qué pretende? que el cabreo sea mayor al ver el desenlace…?

Siempre he defendido la calidad de los guionistas americanos, autenticas fuentes de ideas sublimes, ¡pero esto…! ¿cómo después de pasarse toda la sexta temporada alentando una relación de Cuddy, idílica y maravillosa, nos salen ahora con que sigue enamorada de House? Que se trata de dar un giro, porque no decimos de repente que es “maricón” y se enrolla con Foreman que también acaba de salir del armario, total es negro…. O que no tiene título de medicina y que empezará la séptima temporada sacándoselo, total que más da.

Como diría Borja pérez: ” …este es un saludo para el eunuco que ha decidido cómo acabar House, No… TE…… DA…” lo escribo con pausas para enfatizarlo.

En fin, esperaremos la vuelta de Weeds, para la que ya falta poco, porque al cojo este, como diría un argentito, le van a dar por el orto.

Fran (fecha 14/06/2010).


Ya llovió, y hasta Weeds volvió con una temporada irregular rematada bru-tal-men-te. Pues por aquí se sigue con las mismas, con una generalizada decepción que parece hacer causa común y aguantar sin demasiada expectación que las cosas se resuelvan y se eche el cierre. Respecto a “Huddy”, ya se ha hablado a menudo del efecto Luz de luna. En cuanto Bruce Willis y Cybill Shepherd se liaron, aquello se acabó. No se puede resolver la tensión sexual en un drama de largo recorrido y pretender que siga funcionando, se dice. Pero el propio Ralfie observó perspicaz que, más allá del anhelo de “Huddy” por parte de los hardcore fans, si alguna vez hubo tensión erótica en House M. D. fue entre House y Cameron, por no referir el largo interludio que relata la relacion del doctor con su ex-mujer Stacey. Los guionistas sabían, en definitiva, que metiéndose de lleno en el forzado romance entre Cuddy y House se expondrían a la chacota y tendrían ante sí un arduo trabajo de reconducción de situaciones que se han probado tan interesantes y atractivas que es difícil dejarlas de lado de golpe y porrazo.

Por eso, para los incrédulos conversos, debería ser una gran noticia -o terrible, según se mire- el episodio séptimo de esta nueva temporada, ‘A Pox On Our House’. Aquí tenemos de nuevo a nuestro doctor favorito lidiando con una enfermedad rara, como en los viejos tiempos, nada menos que con una erradicada viruela y con un estado de sitio. Y entrando en conexión con un nuevo personaje, Masters. Volvemos a una situación que evoca el terrible díptico ‘Euphoria’ de la segunda temporada, con Foreman recluido en una celda de aislamiento de contagios, a punto de palmarla, y en dependencia de la capacidad de diagnosis de su jefe. Pero esta vez el mosaico se ha expandido hasta el punto que los bocetos de las tres primeras temporadas se han probado como entes autosuficientes capaces de trascender su papel y su postura en la pantalla. Ayer tuve la suerte de compartir mesa con un gran tipo. Como House, es médico y, como House, se caracteriza por entender su ciencia desde un punto de vista humano y humanista de las cosas. El juego de House, hablábamos, radica en que su fuerza motivadora, al margen de los “puzzles” que la trama describe para enganchar a la audiencia y al margen de su peculiar caracter, consiste en una concepción anticontemporánea de las cosas. Gregory House, tan pronto está interviniendo a un feto todavía en el cuerpo de su madre, es capaz de hacer una referencia suficientemente sutil y explícita a la cultura popular: “Se me olvidó programar el video para grabar Alien. House M. D. lleva tantos años en antena que el anacronismo del magnetoscopio es ya un “meta-anacronismo”. Sin perder la lucidez para seguir creando frases memorables (“El camino hacia la muerte está lleno de oes”), los guionistas de House M. D. están en una difícil encrucijada. ‘A Pox On Our House’ es una buena señal y una indicación de que la “bazofia sensiblera” es sólo maquillaje. Se han ganado a pulso la cuarentena, pero la viruela también estaba erradicada, decían.

~ por Antonio en noviembre 21, 2010.

3 comentarios to “House en cuarentena”

  1. Déjate de House y al loro:

    http://video.nytimes.com/video/2010/11/17/movies/1248069341781/phil-ochs-there-but-for-fortune.html?ref=movies

  2. OHHHHHHHH!!!!!!! Zeussssss, me acabas de alegrar la semanaaaa!!!!!!! Pero ¿quéeee es estooooo????? Por finnnnnn!!!!!!

  3. Palabras mayores, J.J. Palabras mayores.
    Larga vida al gran Philip David Ochs!!!

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