Lo que importan son las personas

Así, así, tal y como lo leéis, se ofrece a los atónitos viandantes toledanos el eslogan que presenta el actual alcalde de la ciudad imperial y candidato para las próximas elecciones municipales, a saber, Emiliano García-Page. Pero no penséis que la cosa está disimulada, no: descomunales vallas publicitarias se regodean en la estulticia que se deduce de tan obvio desconocimiento de las estructuras sintácticas más elementales del español. Mucho más preocupante, en todo caso, es que no haya sonrojo, que las noticias reproduzcan sin asomo de sospecha el lema como si fuera tan normal y no una aberración, un retorcer los mecanismos de la lengua hasta extremos inauditos. La gente no lo percibe, lo ve normal, porque en realidad el desaguisado parece justificarse en virtud de ese insufrible “buenismo” -asco de palabro pero tan atinado- que riega todo e impregna todas las instancias de la vida en el país. Como si hubiera una necesidad real por concordar forzadamente esas personas con su eventual -y falsa- importancia.

Qué cansado estoy de botarates, de imbéciles integrales, de politicuchos aletrados que se rodean de asesores risibles, funcionatas de tres al cuarto, que les dicen qué cara de circunstancia poner, qué corbata embutirse, pero que son incapaces de juntar la p con la o. Qué hartura de vergonzantes analfabestias tomando decisiones por ti y por mí. No me desanima, me atribula y me saca de mis casillas concluir que es imposible huir de la patente oscuridad, de la superficialidad, de la más descomunal ignorancia hecha estandarte y rasgo distintivo de la sociedad española del siglo XXI. “Lo que importan son las personas” dicen a todo color y a todo trapo -oye, ¿y los personos?-, gastándose un pastón en divulgar por las calles de Toledo su jactanciosa estulticia. Estoy harto de burros, de esta sociedad de  asnos atrevidos que no se ponen “coloraos” ni aunque escriban “guebo” -dudo que sepan lo que es siquiera una diéresis puesta con elegancia en tamaña bestialidad ortográfica. Qué poco importa la sintaxis en la ciudad que albergó los insignes ingenios de una escuela que se encargó de devolver a occidente la herencia grecolatina y devolvió pujanza y valor al credo de lo humano. Lo que importa no son las personas, lo que importa es que el ser humano, parafraseando a Salustio, no pase la vida dado a la obediencia al vientre, transmutado en bestia, en animal. Que es lo que toda esta ralea demuestra ser día a día, amplificando la insania de ser hasta límites intolerables.

~ por Antonio en marzo 5, 2011.

8 comentarios to “Lo que importan son las personas”

  1. Los que importa es las arcas (de rana).

    Querido, desgraciadamente esto no es nada nuevo. Si el pueblo cae en el pozo de la ignorancia, con el paso del tiempo, los gobernantes (que una vez pertenecieron al pueblo) también sufren de esa falta de cultura. Es un hecho que esta no llega la plebe por los medios actuales pero ¿cómo hacerlo? Quizás la respuesta esté en Lorca:

    Entrevista para Crítica (Buenos Aires, 15 de octubre de 1933.

    -¿Rechaza usted al público burgués?
    – Ese que se regodea con escenas en las que el protagonista se arregla la corbata y llama de pronto a su criado:…. “Oye Pepe, traeme…”. Eso no es teatro, ni es nada. Pero la gente de las plateas y de palcos hacen lo mismo todos los días y se complacen de verlo. Yo arrancaría de los teatros las plateas y los palcos y traería abajo el gallinero. En el teatro hay que darle entrada al público de alpargatas. “¿Trae usted. señora, un bonito traje de seda? Pues, ¡afuera!” El público con camisa de esparto, frente a Hamlet, frente a las obras de Esquilo, frente a todo lo grande.

  2. Primito él se refería al verbo “importar” con la acepción de introducir, meter, comprar, entrar.
    Menudo desastre!!

  3. Eso le encanta, meterrrrr

  4. La pata, digo

  5. Ánimo, Kuratti. Venceremos.

  6. Qué pena, pare.
    Y qué sucio el doble mensaje del eslogan en cuestión:
    -Nos importan muuuucho las personas.

  7. Joder, no sé que he tocao y no he acabao.
    Segundo mensaje:
    -Lo que importa son las personas, es decir, el que importo soy yo. Ya sé que me tengo que presentar por la marca pesoe, y que esa marca últimamente anda jodida. Pero bueno, lo importante es la persona. Y además, ya me conocéis, no pasaría nada si fuera por la marca pepé (y conociendo al personaje, todos sabemos que no pasaría nada). ¡Puto paje!

  8. Fijo, Mr. Bowman, de esta túpida red de marcianos nos escaparemos. Hay que desintegrarla. Juanillo, esa sentencia lo resume todo: EL QUE IMPORTO SOY YO, y mis cojones, claro. Deberías dedicarte a escribir eslóganes políticos. A ser posible en el Pravda.

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