11 septiembre 2001

Welcome back to the new season!!!! Parece que por fin empiezo a respirar después de dos semanas demoledoras. Hace poco recibía un mensaje de un buen amigo donde éste reflexionaba sobre el tiempo que ha pasado desde la famosa fecha del 11 de septiembre de 2001 (What about a hand to Mr. I???!!!!). No me gustaría parecer insensible, pero mientras para ti ese día se relaciona con un hecho singular, tremendamente dramático y trascendental, mi enferma psique lo pone en conexión inmediata con otro. El famoso giro de la historia es para mí, en imágenes, sonido y drama, tan sólo el telón de fondo del día en el que salió a la calle “Love and Theft”, el flamante nuevo disco de Bob Dylan, el primero desde el 97.

Era camino de la FNAC -en los primeros 2000 no era tan fácil hacerse con “streamings” ni pollas, únicamente había escuchado algunos acordes de ‘Tweedle Dee and Tweedle Dum’ en el promo que acompañó a la salida del disco- donde me encontraba, cuando otro querido amigo me alertó del colapso del skyline neoyorquino. Encendí la radio y escuché lo que parecía el fin del mundo. Cuando entré en la tienda, contemplé con pasmo el terrorífico escenario en las pantallas de televisión -que todavía eran en formato 4:3. La multitud se arremolinaba en estado catatónico y yo aproveché entonces para subir a la desierta record store y hacerme con mi copia de “Love and Theft” y, de paso, con otros CDs de los que tan sólo recuerdo que cogí aquel día el Ignition de Brian Setzer. Palabras mayores para acompañar de telonero al nuevo Dylan.

Tuve que llegar a casa para escucharlo. Entonces tampoco tenía CD en el coche, sólo una pletina y, con el tiempo, para poder disfrutarlo on the road, tuve que grabarlo en cinta. Compartía piso con un colega del trabajo por aquellos días y, cuando llegué, él seguía ensimismado los eventos del fin del mundo. Como es lógico, le dije que me acompañara en el perverso acto de disfrutar de un rutilante nuevo Dylan. Aquella mezcla de estilos, esa especie de cocktail sísmico de palos, humor y tradición, cantado de la hostia, me dejó aturdido y confuso. Desde el mismo principio hubo canciones sobre las que me entraban ganas de pasar de largo pero, mientras ‘Bye and Bye’ fue ganando en la recta progresivamente, ‘Moonlight’ se convirtió en un pequeño suplicio regurgitado con el tiempo en la experiencia de Dylan en directo. Madre mía, ¿quién se hubiera imaginado lo que pasaría con Modern Times, el disco más flojo de Dylan desde Down On The Groove –bien ordeñado, pardiez- que multiplica por ocho lo que anunciaba ‘Moonlight’?

Pero en “Love and Theft”, además de “plagio”, “robo”, “hurto” y Confesiones de un Yakuza, estaban ‘High Water (Song For Charley Patton)’, ‘Sugar Baby’, ‘Cry Awhile’ y, sobre todo, ‘Mississippi’, una canción proveniente de las sesiones de Time Out Of Mind y, por una vez con juicio -a tenor de lo escuchado en Tell Tale Signs-, dejada fuera: la versión de “Love and Theft” es una de las pocas interpretaciones registradas en estudio por Dylan que echan la pata, en mi opinión, a todas sus correspondientes plasmaciones en directo -uno ha tenido el privilegio de haber sido testigo de dos de las tres apariciones de la canción a este lado del Atlántico, en Gredos y Jerez 2008.

En perspectiva, “Love and Theft” -junto a la película Masked and Anonymous, en cierta forma una recreación visual del disco- es un instante bisagra en la carrera última de Dylan. Es a partir de entonces cuando la actitud de Dylan en escena se modifica más perceptiblemente: 2001 es el preámbulo de uno de esos picos altos de la NET -después de un fabuloso 2000-, la época del 2002, con unos repertorios llenos de riesgo y sorpresa, el 2003, con un Dylan pletórico y una banda versátil y demoledora, sobre todo con la breve estancia de Freddy Koella, y el 2004, momento en el que las limitaciones vocales de Dylan ponen rumbo hacia la monotonía y predecibilidad de los sets de los últimos años, tan sólo levantados desde hace poco por una puesta en escena más atrevida -lo que provoca que más que escuchar los shows haya que verlos y que nos gastemos un pastón en DVD-R -o +R… 

A partir de “Love and Theft”, Bob Dylan planea su estética concienzudamente, se la refanfinflan los productores y crea su armazón lírico picando con astucia y mala uva de aquí y allá. Se convierte en un juke box humano y en el principal garante de unos tiempos irremediablemente perdidos, según anunció él mismo en las notas de World Gone Wrong. Encima, su premeditado robo se tiñó de tonos apocalípticos dado el contexto. Unos versos como I got my back to the sun ‘cause the light is too intense / I can see what everybody in the world is up against (‘Sugar Baby’) sonarían ominosos de no ser porque sabemos que ya estaban en una primeriza versión de ‘Can’t Wait’, canción de Time Out Of Mind, incluida en Tell Tale Signs (Well, my back is to the sun because the light is too intense / I can see what everybody in the world is up against). Más allá de reverberancias grandilocuentes, como las que se encuentran en ‘Honest With Me’ (I’m here to create the new imperial empire) o ‘Lonesome Day Blues’ (I’m going to spare the defeated, boys, I’m going to speak to the crowd, I’m going to teach peace to the conquered, I’m going to tame the proud, versos adaptados de Virgilio, por cierto), “Love and Theft” crea un telón de fondo que se superpone a cualquier circunstancia concomitante. De ahí que esos sean mis recuerdos del 11 de septiembre de hace diez años y que estos estén unidos indeleblemente a la música más que a la tragedia.

~ por Antonio en septiembre 19, 2011.

7 comentarios to “11 septiembre 2001”

  1. POEMA TWIN TOWERS
    Autor: Moisés García Mendoza.

    Funestas puntas altivas
    obelisco más grande las miran
    molinos de viento
    Macho cabrío
    Cabrito de Méndez
    No estás en el viento
    No estás en el cielo
    no constelación a tu forma
    ni la Meca de un manco
    ¡Hay¡
    ¡Hay¡
    ¡Hay de ti Betsaida!
    Montaña deslavada
    de tersa superficie
    cristalino portento, asilo raro
    la número uno, te imploran
    fingida ignorancia simulada
    de mayor deleite la malicia
    en dimensiones interiores
    gritaban escupiendo
    al cielo
    Egipto
    Asiría
    Babilonia
    Medo Persia
    Grecia
    Roma
    Manhatan
    con almas intencionales
    subían en piramidal punta
    ambiciosa llama ardiente
    ¡gritan victoria!
    hermanas atrevidas
    a las tan mal dispuestas
    dónde quedo tu custodia
    dónde candelabros del rito
    Monumento de oro
    Tronos de angustia
    rasgadoras del cielo
    en escarnio son aún más funestas
    Cuna de todos
    Sodoma te doma
    y un ramo de Roma Gomorra
    ¡Ahuyan ahora!
    ¡Ahuyan ahora!
    ¡Ahuyan!
    Frente a la libertad
    regalo de Francia
    rodeada de agua, nada te ahoga
    simientes sin cordura
    cosmopolita es tu adjetivo…

    (Fracmento Torres Gemelas)

  2. Fragmento, Moisés, fragmento…

  3. Lamentablemente, tienes razón. El actual Bob Dylan, en continuo tour, ha entrado en total decadencia. Desde el 2004, cuando se puso detrás de los teclados, su voz se ha vuelto monótona e incluso insoportable. Si vemos los conciertos del 2000, por ejemplo, se te cae el alma a los pies. Yo no sé si esto es lo que el quiere hacer en este momento de su carrera, pero, sinceramente, creo que se está confundiendo. Yo profeso una devoción eterna a Dylan, por eso me produce mucha tristeza este arrastrarse por los escenarios del mundo como los viejos boxeadores que nunca saben retirarse a tiempo. Tú que opinas ?…

  4. En ningún momento estoy pidiendo que se retire. Ni mucho menos. Solamente que echo de menos los grandes momentos de la never ending tour…quizás nunca vuelvan… no lo sé…

  5. Bueno Emilio, yo no he dicho que esté en decadencia, esa no sería la palabra que utilizaría, he dicho que los conciertos son más previsibles y que las limitaciones vocales evidentes son suplidas, ahora, por una puesta en escena diferente, con Dylan ocupando el centro del escenario. Si eso no lo hubiera hecho y hubiera seguido con el camino monótono del 2008, tal vez habría más peña dándose de baja, no sé, menos riesgo, yo desde luego no lo habría hecho, darme de baja digo. Yo voy a verlo este próximo mes y lo estoy deseando y seguiré disfrutándolo igual que siempre, bueno, tal vez de forma distinta pero eso de que está arrastrándose, no sé. Algún capullo por ahí dijo no se qué de que llevaba un andador, pasa de eso y sigue disfrutando de la NET. La gente flipó anoche en Glasgow, lo que antes te tiraba más era lo inesperado, la elección del repertorio, la magia que se producía una noche de pronto; ahora sabes que te va a tocar Thin Man antes del encore final, pero sigue siendo impresionante ver eso. Tal vez tenga menos ganas de ensayar y prefiere explotar hallazgos, aunque a veces meta la zarpa (me estoy acordando de un Dignity de hace dos años…). Sigue siendo un privilegio poder disfrutar de Dylan en directo. Saludos.

  6. Emilio, mira cómo se arrastra:

  7. Madre cómo se arrastra!!!

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