Las fotos de la pared

Nadie ni nada te prepara para la desaparición física de un amigo. Nada te prepara para sentir la evaporación, nada para comprender el misterio insólito del desvanecimiento en la nada de quien ha compartido contigo parrandas, música, risa, preocupaciones, transformaciones, crecimiento, inmadurez. Mi amigo Sebastián se ha muerto. Es la primera vez que vivo la experiencia de la desaparición física de un amigo tan cercano, tan joven, tan vivo y tan íntimo. Llevaba un tiempo bregando con una puñetera enfermedad, pero no quieres o no puedes pensar que la guadaña va a llegar tan rápido, tan sigilosa, tanto que ni siquiera has tenido tiempo de despedirte como quisieras, aunque acaso lo has tenido y no te has dado cuenta de que lo has hecho.

De repente, el pasado viene a tu cabeza, de repente toda la música se te viene como una náusea indescriptible. Recuerdas cada rato, cada imagen, cada vino, cada vez que cargabas aquel pesado equipo, la puta vaca, de garito en garito, de creencia firme en una idea. Recuerdas las rondas por Tarifa, por el viento, por la Diosa, por el Balneario, el aroma de las chicas y el sonido del amor. Te marchas, Canijo, y me hago más viejo, mi vida se hace más vacía, más insustancial, más ridícula. En las palabras de ‘De repente’, de ‘Resulta’, de todas aquellas canciones reside un espíritu inquebrantable que no tiene más respuesta que la de volver a ellas para sentirte vivo, como siempre te recordaré. Quedándome aquí colgado, mirando las fotos de la pared, pidiéndote que no cambies nunca.

Pero, a diferencia de mucha otra gente que se ha marchado traicioneramente, el Canijo ha dejado un legado detrás. Sus últimos años pusieron a su alcance los instrumentos adecuados para dejar constancia de su música y su imaginación, prolífica, desmesurada e indomable. Las mismas canciones que habíamos tocado tantas veces cogieron otra vida en grabaciones que quedaban por la red, por los garitos de Tarifa, por las entrañas de esos colgaos del youtube, por decenas de conciertos que estuvo dando hasta el final. Hace apenas un mes, grabó en el teatro de Utrera una canción que este verano estuve tocando con él en un bareto tarifeño, con él y con Paco, ‘Como un perro’. Allí lo dio todo, pero esta última grabación que nos ha dejado es escalofriante, es fantasmagórica, la está cantando ahora mismo, te traspasa llamándote, como si se hubiera desdoblado en una misma irrepetible tonada cansada que te lleva hasta el mañana y hasta el ayer. Si tú te vas…, dice el mamonazo una y otra vez, una y otra vez, quebrándose el alma, rompiéndotela a ti de paso. Se fue haciendo arte, se fue con clase, se fue y ahora empieza otro tiempo, un tiempo en el que él ya no está.

~ por Antonio en diciembre 12, 2011.

14 comentarios to “Las fotos de la pared”

  1. Un abrazo grande para ti y para los que conocisteis a Sebastian. Le busque el día de tu boda y me alegré mucho de conocerlo personalmente. Siento la pérdida de alguien tan mágico como él.

  2. Lo siento tío

  3. joder Antonio, muy bueno , directo al estómago, no te digo mas-
    Guindo.

  4. Sin palabras me has dejado……. tocada……….

  5. Bonitas palabras para Sebastian, sincera reflexión sobre lo fácil de explicar y difícil de masticar…Estoy contigo y me alegra que él tuviera amigos como tú.

  6. Potente la despedida Curado,

    Esta salida de Sebastián me ha hecho rebobinar hasta los primeros recuerdos que tengo de él. Yo conocía bien a Fernando y sabia que ese chaval rubio que pasaba delante de mi casa todos los días camino de la estación cargado con la caja de mostachones era el hermano pequeño de la Estrella, fueron varios años los que lo vi pasar casi a diario, siempre andando rápido a la ida y a la vuelta ya con las cajas desmontadas.

    De repente dejé de verlo, coincidí con él en los garitos, se había metido a paleta como él se describía sin complejos. Con Sebastián hice la reforma de mi primera casa, allí lo conocí mejor, él y yo montamos el primer mueble de Pladú en Utrera, tuvimos que ir a aprender juntos una mañana a Sevilla, como cambia la cosa, ahora esa estética me parece cosa de cateto casposo. Le gustaba contarte aventurillas con las tías, pero como menda legal, nunca soplaba el nombre de ninguna. Como he apuntado, siempre un tío sin complejos, el mismo me contó que lo llamaban el saliva por su costumbre de escupir a cada rato.

    Otro buen amigo y yo lo recordaremos siempre, cada vez que nos llamamos por teléfono tenemos un saludo que le escuchamos a Sebastián: “Tu lo que me va he a coméer nabo”, mi colega, que en su calidad de extremeño no está acostumbrado a tanta soltura, se lo escuchó y le hizo tanta gracia que lo asoció a Utrera y a mí y al canijo, siempre es nuestra carta de presentación entre risas… y así seguirá siendo.

    Antº

  7. Gracias por vuestras palabras, lo mejor de todo es que siempre lo recordaremos riéndonos y haciendo cosas pensando en la manera en la que el Canijo las habría hecho, ¡¡¡¡pachhhaaaaa, Pareeeeeeeeeee!!!!!! Todos los que lo conocimos y tuvimos la suerte de compartir la vida con él podemos contar cientos de anécdotas, pero creo que lo más importante es seguir hacia delante y seguir compartiéndola, así habrá más que contar. E insisto, su legado no es cualquier cosa, fue a mejor y tiene que seguir yendo a mejor.

  8. Esta es una canción que, en efecto, grabamos hace 200 años (o lo que lo parece) Dislexia y los Olvidados. Nos cogimos una tajá de anís haciéndola.

  9. Antonio un abrazo y un beso.Eres una gran persona

  10. Antonio he leido como tres veces tu escrito, seguramente porque cada vez que lo releo reflexiono paralelamente sobre experiencias vividas y preguntas frecuentes que nos vienen cuando ocurren este tipo de situaciones,en este caso tan injustas,en vez de el Canijo podria haberse muerto Hugo chavez por ejemplo.

    Yo no tuve mucha relacion con Sebastián,tu sabes,lo conocía por los bares,los conciertos,la calle…y por desgracia he empezado a descubrirlo cuando ya no nos quedaba tiempo.
    Con esto quiero decirte que me sorprendió admirablemente su actitud ante las circunstancias y me gustaría compartir estos sentimientos y conclusiones de estos últimos días que se me quedarán tatuados en la conciencia y en la subconciencia toda la vida,las lecciones universales siempre suelen venir del encanto de la sencillez.

    Los argumentos y las situaciones inexplicables que viví,pensándolo bien,además fueron en compañia del Largo y Manué,quedarán para mi para siempre,no me voy a recrear en contar historias tristes,eso no es rockero,pero como requiem y conclusión de todo y por muy crudo que suene si quisiera compartir este pensamiento: ojalá el día que llegue mi hora mi actitud sea como mínimo un uno por ciento que la de Sebastian,contar con mis amigos,mi familia y la música hasta el último día es uno de los mejores sueños que se puedan desear.

    Un abrazo Antoñito

  11. Una anécdota que me contó Sebastian:

    Un día de mediados de los 80, el canijo está dentro de un coche en la barriada de la Paz, esperando a alguien. Fuera está lloviendo a cantaros, de repente de uno de los soportales de los bloques sale un gitanillo (4-5 años) medio en bolas corriendo, estartao porque detrás viene una gorda con un culo como una mesa de camilla chillándole que lo va a matá.
    El niño no sabe donde esconderse, de repente ve un gran charco en medio de la calle junto al coche de Sebastian y se mete dentro, le cubre hasta las rodillas, la gorda se pone a dar vueltas al charco, pero este es lo suficiente grande como para que no le pueda dar alcance desde la orilla. Viéndose a salvo el niño, con el pelo mojado cubriéndole la cara, rabioso, dando vueltas sobre si mismo enfrentándose a su agresora no para de decirle: “Tus muerto..tus muerto.. tus muerto …”

    No me digáis que no es el arranque perfecto para una película, a mi es lo primero que se me ocurrió cuando lo escuché.

    Antº

  12. Mario, no has podido explicarte mejor. Has tenido, por lo menos, el privilegio de compartir su testamento musical, de estar ahí cuando otros por la distancia no hemos podido hacerlo. La foto que me has puesto es una de las más expresivas imágenes de estas tristes jornadas, que por cojones tienen que significar algo, si no, no lo entiendo. Un abrazo.

  13. Tus palabras me han emocionado muchisimo, Antonio. Qué hachazo nos ha dado la vida dejando ir al Canijo, tan pronto, de repente…. Comparto lo que dices, eso de que pudo usar las nuevas tecnologías para dejar para siempre su huella, su espíritu indomable, su desbordante imaginación, su poesía en todos los sentidos. Para siempre vivirá en nuestros corazones.
    Abrazosssss

  14. Me emociona leeros….
    Un abrazo desde Tarifa.
    Guindo.

    Muy guena la anecdota de la Bda la Paz, es como si lo viera….la verdad es que….siempre me lamenté de vivir ahí, ahora me alegro de haber compartido barrio y parte de mi infancia viéndolo por allí. Digo viéndolo por allí porque él era unos años mayor que yo así que lo trataba desde cierta distancia en esos años.

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