The Decca Audition

Dado que hoy hace cincuenta años de la histórica audición de The Beatles para Decca, recupero este post (publicado inicialmente el 19 de septiembre de 2008) para celebrar el arranque del año, que espero que traiga motivos para seguir tirando hacia el frente y no mirar demasiado atrás, al menos no con ira.

Últimamente me hice con un bootleg de The Beatles que contiene la mítica sesión de grabación que tuvo lugar en los estudios de Decca Londres el 1 de enero de 1962. Cinco de las canciones grabadas fueron publicadas oficialmente en el primer volumen de The Beatles Anthology, incluidos dos de los tres temas originales de Lennon/McCartney que tocaron aquel día, ‘Like Dreamers Do’ y ‘Hello Little Girl‘. Escuchando estas legendarias tomas, no pude evitar una serie de pensamientos que creo que es oportuno compartir con vosotros aquí.

Vaya por delante que siempre he sido aficionado a la música de The Beatles, aunque este interés ha tenido para mí épocas de mayor o menor auge. Ahora mismo disfruto de sus discos, pero paradójicamente mucho más con los primeros, los más frescos, los más espontáneos: me lo paso mejor con With The Beatles que con Abbey Road. Sic transit gloria mundi. De hecho, he llegado al convencimiento de que los discos más redondos de los hijos predilectos de Liverpool son Rubber Soul y Revolver, especialmente en lo que concierne a la aportación de Lennon, que de aquí en adelante, salvo espontáneos arrebatos de talento –‘A Day in the Life’, ‘I Am the Walrus’ o, por citar un tema de su carrera en solitario, ‘Instant Karma’– se convertirá en un músico más bien normalito tirando para chapucero, siempre acomplejado a causa de sus evidentes taras psíquicas y del enorme sentimiento de inferioridad que sentía ante McCartney o Bob Dylan, verbi gratia. Cada vez pienso más a menudo, en fin, que deben reivindicarse piezas como ‘I’ll Be Back’ o ‘Rain’, pequeñas obras maestras en miniatura antes que continuar reivindicando megalómanos procesos de creación, como el de ‘Strawberry Fields Forever’, por ejemplo, o auténticos bodrios universales como ‘All You Need Is Love’.

La famosa audición para Decca documentada excepcionalmente en este bootleg –el definitivo al respecto-, tiene varias peculiaridades destacables, la más evidente de las cuales es que a la batería se encontraba el posteriormente defenestrado Pete Best. Ya se sabe. El hombre se bajó del avión justo cuando empezaba a despegar. Mr. Best ha manifestado por aquí y por allá sus vivencias y sus rencores –existe incluso un documental-, pero que no estaba destinado a ser parte final de la odisea de los Fab Four, es cosa manifiesta, ya por su evidente incongruencia estilística, que se aprecia en fotos sin número de la época, ya por su muchísimo más que evidente torpeza a los tambores. En el libro que acompañó el lanzamiento de The Beatles Anthology, en video y en disco, McCartney es muy claro al respecto: pese a las reservas del código vital de la adolescencia y la amistad, ellos eran conscientes de que el éxito de su carrera profesional no podía supeditarse a la obvia mediocridad de un baterista cazurro. Así las cosas, la sustitución de Pete Best por Ringo Starr fue una de las más importantes contribuciones de George Martin a la historia del rock -en realidad lo que hizo Martin fue vetar a Best: Ringo fue cosa de ellos. En la grabación para Decca se escucha perfectamente la torpeza de Best. Sólo hay que ponerse el caótico ‘Till There Was You’ que interpretan para darse cuenta de lo que digo. Crudo es poco: la grabación está completamente pasada de rosca, tanto por la mediocre interpretación de McCartney -a años luz de la maravillosa toma que se incluye en With The Beatles– como, sobre todo, por los mamporros extemporáneos de Pete Best.

En el citado libro, McCartney manifiesta la prudencia acostumbrada, contraria a la insensatez patente de Lennon, respecto a la audición para Decca: no le extraña que no los contrataran. Defender la calidad intrínseca de esta grabación es una osadía. Se trata de una vomitera del repertorio de covers que se traían por entonces de noche en noche, desde las temporadas en Hamburgo y las asfixiantes noches de Mathew Street. Sólo una mínima parte, claro: el ‘Money’ que devendría devastador otra vez en With The Beatles, un risible ‘Bésame Mucho’ que McCartney se empeñó incluso en grabar para el primer disco del grupo-y rechazado después-, un nostálgico ‘To Know Her Is To Love Her’ de Phil Spector, tocado con más oficio que otra cosa, un lamentable ‘Memphis Tennesse’,  el simpático ‘The Sheik of Araby’ cantado por Harrison, y así hasta llegar a quince canciones interpretadas de una tirada y grabadas en una hora escasa. Las tres canciones originales, las dos citadas arriba y ‘Love of the Loved’, están a años luz de la calidad compositiva de algunos de los temas de Lennon y McCartney que aparecen en su primer disco, como ‘There’s a Place’ o ‘Misery’.

Frente a la lógica reserva de McCartney, Lennon aparece en el libro maldiciendo a los ejecutivos de Decca con el infantiloide estribillo de que deberían estar ahora lamentándose por su mal juicio. Harrison no le va a la zaga. Pero es que es normal que los ejecutivos de Decca -pese a su notable estrabismo al pensar que los días del rock and roll habían pasado, como se ha contado a menudo,- decidieran no contratar a un grupo del montón y sin mucha gracia. Si el parámetro es esa grabación, ¿cuántos grupos no había en aquel momento, sin salir del área del Mersey, capaces de hacer un número semejante? Defender lo contrario, reivindicar el carisma y no sé qué de The Beatles es sólo mitomanía enfermiza. The Decca Audition es un bolo del montón, y no permite suponer en ningún momento la eventual trascendencia comercial y artística del grupo en cuestión.

Como es sabido, The Beatles firmaron con EMI Parlophone y se convirtieron en muy poco tiempo en un fenómeno de masas extraordinario. Lo curioso del hecho es que los voluntariosos jovenes que un día de año nuevo de 1962 estaban grabando en un estudio una demo sin sustancia, pasaron a crear muy poco tiempo después imperecederas piezas que pertenecen ya al inconsciente colectivo, más allá de su subterránea y artificial estratagema de mercado -labrada en oro por Brian Epstein. Si su calidad como conjunto se reafirmó con la entrada de Ringo Starr en escena, no es menos cierto que la calidad de las grabaciones de estudio de The Beatles es debida al genio de George Martin. Esto es sabido, no estoy diciendo nada nuevo, pero lo reivindico en un sentido más profundo: decía Lennon que los de Decca debían estar dándose golpes en la cabeza por idiotas, pero probablemente, en su ingenua ramplonería, no se daba cuenta de que si The Beatles hubieran fichado por Decca, su éxito no hubiera sido jamás comparable, en lo comercial no lo sabemos, en lo artístico seguro. George Martin supo guiar la intuición compositiva de Lennon y McCartney en un sentido y en una dirección a los que ellos, por sí solos, nunca hubieran podido aspirar, proporcionando al público un producto terminado de una calidad, las más de las veces, y al menos hasta el sobrevalorado Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band, exquisita.

Los de Decca, mientras, para recuperar el tiempo perdido, ficharon a The Rolling Stones.

The Beatles, ‘Like Dreamers Do’, Decca Audition, 1st Jan. 1962

The Beatles, ‘Till There Was You’, ibid.

~ por Antonio en enero 1, 2012.

4 comentarios to “The Decca Audition”

  1. A mí también me pasa lo mismo que a ti: ahora mismo disfruto mucho más con los discos iniciales del cuarteto. Últimamente escucho compulsivamente “Please me” y “Till there was you” (precisamente), que me tienen cautivado.
    ¿Qué hubiera sido de los chicos sin George Martin? Es la gran pregunta. ¿Por qué se ha minusvalorado tanto la figura de George Harrison como compositor frente a Lennon-McCartney? Para mí, entre las diez mejores canciones de The Beatles hay, al menos, cuatro suyas.
    ¡Vaya una voz fingida la de McCartney en la grabación que nos dejas de “Till There was you! ¡Vaya con los mamporros, como tú dices, del bueno de Pete Best!
    ¿Has visto la peli Back Beat? Supongo que sí.
    Un fuerte abrazo, gracias por este post extraordinario.

  2. No creo que la cuestión Martin deje mucho terreno a la duda: cabe dentro de lo posible que el éxito hubiera sido semejante, pero la calidad musical no hubiera sido la misma segurísimo. Respecto a Harrison, pues creo que cada vez se le reivindica más, y evidentemente, pese a sus dislates trascendentales, fue el beatle más coherente y menos payaso, el más respetable por ende. Además, es el autor del mejor disco de un beatle en solitario de lejos. Y la peli esa es un bodriete, my friend. Mejor te ves el capítulo primero de Anthology y va. Un abrazo y déjate de rollos de no escribir en tu blog.

  3. Bueno, bueno…. Es obvio que ante tal tema iba a entrar al trapo. Ante todo dejar constancia de mi más absoluto respeto a lo que opinas, y señalar que aunque coincido en lo más, y sí, es cierto que Ruber Soul y Revolver son los mejores discos del cuarteto, trambién discrepo en cuanto a algunas afirmaciones. A saber, parece una moda afirmar que All thing must past es la mejor obra post Beatles;, y no, no lo creo, siendo un magnífico disco, es claramenmte superado poir Plastic Ono Band ( trabajo desgarrador y descarnado ) e incluso por el afamado Band on the run, que se tre queda impregnado a la primera escucha.
    Y en cuanto a esa supuesta sobrevaloración de la ” segunda época ” de los Beatles, y sobre todo la aportación de Lennon, decirte que no, para nada: si es cierto que en esa época, por lo que fuese, la contribución de Lennon fue cuantitativamente inferior a la de Paul, cualitativamente la supera ampliamente. Siempre, lo más interesante fueron las propuesrtas de John, incluso en esa época a la que refieres, y no puedo más que remitirte al album blanco o al Sgto Peppers, incluso los temas de John del Abey Road me parecen netamente superiores a los de Paul, Oh Darling no incluida, claro está. Un saludo.

  4. No es que sea moda, es que All Things Must Pass también es descarnado y desgarrador, más que el de Lennon con su manía exhibicionista o el de McCartney con sus ritmillos ‘Mamunia’. Sobre este último te remito al post que escribí sobre la nueva edición de Band On The Run (por cierto que la remasterización de McCartney suena a gloria). Sobre el post, um, pues lo que pienso está claro, prefiero Beatles For Sale a cualquier hora antes que Abbey Road. La frescura de los primeros discos no la tienen los últimos ni de lejos, eso es lo que pienso, por más que parezca música más sofisticada y “trascendental”. De hecho, si te digo, pienso que el disco del 66 p’alante que más me gusta es Let It Be, por lo mismo. Te recomiendo el libro de Clinton Heylin sobre Sgt. Pepper, está traducido en Global R. Mira, no me compré la caja de los remasters, voy pillándomelos poco a poco (aunque sí me quiero coger la mono, estoy esperando que baje de precio, así es como se supone que tenía que sonar), y ya tengo todos los anteriores a Sgt. Pepper, pero no todos los posteriores. Eso es un grupo sonando al unísono y trasmitiendo, lo otro son egos disparados con arrebatos de genio. A mí dame a cualquier hora del día a Lennon cantando ‘There’s A Place’ y que le den a ‘Baby You’re a Rich Man’ o su puta madre. Bro, es mi opinión, qué le voy a hacer. Un abrazo. Ah, Abbey Road es un coñazo pretencioso, je, je.

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