Ironías de la vida

Ayer por la mañana, mientras me preparaba para salir al cotidiano lavur, estuve escuchando uno de mis discos favoritos, Hunky Dory, de David Bowie. Una de las muchas maravillas que incluye dicho disco, entre ‘Changes’, ‘Queen Bitch’, ‘Life On Mars’, ‘Oh! You Pretty Things’, es ‘Song For Bob Dylan’. El tema en cuestión tiene una muy peculiar sonoridad y una guitarra para morirse de gusto, gentileza de Mick Ronson que, ironías de la vida, acabaría tocando con el propio Dylan en la Rolling Thunder Revue. La canción es muy curiosa vista en perspectiva: apela a Robert Zimmerman a que haga salir a la superficie a ese amigo suyo, el joven Dylan, con voz de “sand and glue”, a que nos devuelva nuestra unidad. Dice que con un par de canciones de su ajado libro puede hacer que vuelva a casa “the same old painted lady from the brow of a super brain”. La frase de marras se refiere  a esa clase de invectivas de Dylan contra mujeres en la onda que se ponen el mundo por montera: ‘Like A Rolling Stone’ sería el ejemplo más famoso, pero también ‘Queen Jane Aproximately’, ‘Can You Please Crawl Out Your Window’, ‘Leopard Skin Pill-Box Hat’ o ‘Just Like A Woman’. ¡Ah, Dylan y la misoginia! Buen tema para una tesis doctoral, querido lector.

La canción data de 1971. Por aquel tiempo la “contracultura” andaba indignada por  la “retirada” de Dylan a territorios convencionales, acomodaticios y burgueses. Es el tiempo de los estudios en “garbology” del maldito Weberman, del “¿qué es esta mierda?” de Greil Marcus al escuchar Self Portrait, el tiempo de Nashville Skyline y de New Morning, de la “decepción” del festival de Wight y de toda aquella chavalada enferma descrita formidablemente por Dylan en el primer volumen de Chronicles. Uno no puede dejar de preguntarse si Dylan tuvo en cuenta la petición de Bowie, cuando se observa que en agosto de aquel mismo año regresó la voz de “sand and glue” a atronar el Madison Square Garden y el orbe en el concierto para Bangla Desh. Pero el hecho es que, si bien la canción se grabó antes -las sesiones de Hunky Dory empezaron en abril-, el disco no vio la luz hasta finales de ese año.

Bowie, que comparte con Dylan el honor de ser el músico de la historia del rock más imprevisible y con mayores vueltas de tuerca y reinvenciones en su carrera, tuvo la genial intuición de no clamar por el regreso del Dylan-estereotipo-protesta -tan sólo parece intuirse tal axioma en esa frase de “devuélvenos nuestra unidad”. En lugar de eso, parece estar añorando al Dylan electrificante de mediados los sesenta, cuando el hombre despegó como un cohete para transitar territorios jamás recorridos por músico alguno, la época en la que, a decir de Clinton Heylin, fue capaz de reinventar la música popular dos veces en el espacio de una semana. No tuvo que esperar mucho para reencontrarse con él. El Dylan de Blood On The Tracks revuelve todos los preconceptos habidos y por haber alrededor de él, añadiendo gemas a su “old scrapbook” que, incluso, tienen más potencia que la mayoría de las joyas de mediados los sesenta, en especial una, madura, desgarrada, invencible, totémica: ‘Idiot Wind’.

El tiempo ha pasado y nos damos cuenta de los extraños giros del destino y de sus ironías. La canción de Bowie, coyuntural, no ha pasado de moda y sigue siendo agradable de oír, pero su mensaje está ya a trasmano. No se entiende. Durante la gira de Reality, en el 2004, David Bowie sufrió un dolor en el pecho que, al final, fue diagnosticado como producto de una arteria bloqueada, lo que obligo a efectuarle una angioplastia y, al mismo tiempo, ha apartado al Gran Duque Blanco de los escenarios y de la actividad musical casi por completo. Pienso ahora lo afortunado que fui al tener la oportunidad de verlo en 1996, en aquella edición inicial del festival de Doctor Music, con Outside bajo el brazo y una lanza de magnetismo que arrojar sobre el público que asistió atónito a aquella aparición más allá de lo humano.

Mientras, Bob Dylan sigue devolviéndonos nuestra unidad, sano como una pera en el año 2012 y empezando sus conciertos con su voz de “sand and glue” a todo trapo, con ‘Leopard Skin Pill-Box Hat’, haciendo volver a casa a  “the same old painted lady from the brow of a super brain”. Qué cosas.

P.S. En una edición de Theme Time Radio Hour, Dylan cuenta que, en la época de Ziggy Stardust, Bowie le manifestó su idea de retirarse de la escena. Y fue él quien le animó a seguir hacia delante. La canción que ilustra esta explicación fue ‘Rock and Roll Suicide’. El tema, “Death and Taxes”.

~ por Antonio en enero 27, 2012.

Una respuesta to “Ironías de la vida”

  1. Vaya sorpresa encontrarme con este blog. Comparto gustos musicales contigo y debo decir, que en mi humilde opinión, estás muy bien informado.Un gustazo leer tu publicación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
El blog de la novela 'Juana La Maliciosa'

'Juana La Maliciosa'. David Bowman. Ediciones del Serbal (Barcelona, 2014) ISBN: 978-84-7628-746-0

Crónica de la España negra

Blog de crímenes y sucesos de la España más oscura

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

A %d blogueros les gusta esto: