Amy

Vi el otro día un excepcional documento, disponible en los trackers de Hunger City, esa mina de oro que trae luz a nuestra oscuridad. Se trata de Amy Winehouse: The Day She Came To Dingle. Dingle es una pequeña localidad de dos mil habitantes, sita en la península del mismo nombre en el punto más al oeste de Irlanda. Allí se rodó buena parte de esa obra maestra absoluta llamada La hija de Ryan. En la pequeña iglesia de St. James, Amy Winehouse dio un pequeño concierto en diciembre del 2006, acompañada únicamente por bajo y guitarra, para una audiencia de 85 personas. Esta actuación fue realizada, al cabo, para un conocido programa irlandés, Other Voices (Arena), que viaja a Dingle cada invierno. Las canciones que aparecen son los números más conocidos de Back To Black, el tema homónimo, ‘Me and Mr. Jones’, ‘Rehab’, ‘Love is a Losing Game’. El reportaje incluye los recuerdos, entre otros, del chófer que la recogió, y el bajista Dale Davies pero, más allá de tal reconstrucción del pasado, incluye las declaraciones de una tranquila Winehouse, libres de polvo, paja y sensacionalismo, sobre sus influencias, sobre su afición al jazz, a Sarah Vaughan, a las Shangri-Las, sobre esa herencia que se manifiesta nítida en ese soberbio disco que es Back To Black, mínimo pero excelso testamento de la última gran víctima del business.

Aquel disco es poca cosa, por extensión y peso real, como para sostener el tamaño de la leyenda que podía haber devenido Winehouse, mitigada por la velocidad en la que los huracanes se convierten en polvo insignificante en los tiempos modernos. Pero sin duda sostendrá su prestigio para la posteridad -si es que la posteridad la recuerda verdaderamente como una artista en vez de como un muñeco drogado. Sin embargo, si quieres tener una idea del poderío real y auténtico de Amy Winehouse sobre el escenario, musa de feeling desgarbado, autenticidad en una formula regurgitada hasta la saciedad, hazte con una copia de The Day She Came To Dingle. Perfectamente focalizada, centrada en sus palabras, haciendo que la música actúe como medio, la pequeña Amy se niega a dar a la pequeña audiencia de St. James nada que no sea polvo de oro. Es, en especial, la espectral interpretación de ‘Love is a Losing Game’ la que te levanta del asiento y te hace lamentar el derroche de talento -en sentido negativo- de una intérprete que podía haber dado tanto como prometía ese viaje relámpago a Dingle.

~ por Antonio en agosto 17, 2012.

4 comentarios to “Amy”

  1. Era buenísima, sí. Good man, Kuratti! Keep on rockin’ (in the free world?). Abrazos.

  2. Mes y medio sin que Tony Kuratti meta un post. ¿Qué coño está pasando en este país?

  3. Estoy trabajando en uno ambicioso y tempestuoso. Esta semana en su portada favorita.

    • Mire que ya sé cómo trabaja usted: toda la mañana tocándose la huevana y luego, en 20 minutitos, a hacer de cualquier manera lo que el jefe nos manda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
El blog de la novela 'Juana La Maliciosa'

'Juana La Maliciosa'. David Bowman. Ediciones del Serbal (Barcelona, 2014) ISBN: 978-84-7628-746-0

Crónica de la España negra

Blog de crímenes y sucesos de la España más oscura

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

A %d blogueros les gusta esto: