I read the news today, oh boy!!

Cuando Bob Dylan recibió el pasado mes de mayo la Medal of Freedoom de manos de Barack Obama, pocos podían sospechar que, en realidad, estaba haciendo promoción del nuevo disco de estudio que iba a publicar el siguiente 11 de septiembre, Tempest. En efecto, dos de los versos de la canción más sobresaliente de esta flamante y fresquita colección, ‘Long and Wasted Years’, afirman: I wear dark glasses to cover my eyes / there are secrets in them I can’t disguise // Llevo gafas oscuras para cubrirme los ojos / Ocultan secretos que no puedo disfrazar. Así, pardiez, a la entrega de la medalla fue Dylan con gafas oscuras que no se quitó en ningún momento, lo que sin duda debió parecer a la mayoría de los presentes una falta de educación y un atentado al protocolo, algo que uno sospecha que tan sólo se le permite a él. Pero está claro que nadie se imaginaba que estaba promocionando Tempest.

Y es que Tempest debe ser el disco más “promocionado” de la larga carrera de Bob Dylan. Ha sido tal la vomitera previa que hasta ahora no ha sido fácil pararse a discernir y a quitar el grano de la paja. El otro día, leyendo una sensata reseña, me daba cuenta de que -pese a que tengo últimamente la sensación de que leo muy poco- no he hecho otra cosa estas últimas semanas que leer críticas, resúmenes, avances, glosas de Tempest. Y aquél sensato comentario ponía el dedo en la llaga: pocas veces ha sido tan difícil tomar la perspectiva adecuada. Oyentes preescogidos de la prensa musical, ciudades con posibilidad de escuchar el disco con el software adecuado, filtraciones “más o menos accidentales” de un presunto primer single, tiendas Tempest, un video clip relativamente escabroso para las mentes bien pensantes, en fin, que cuando llegó a casa el paquetito con vinilo y CD “de luxe” -¡qué barato se vende el lujo!-, el disco estaba más trillado que la hostia. Oiga, que de “Love and Theft” yo no escuché nada hasta que lo tuve, tan sólo un fragmento de ‘Tweedlee Dee and Tweedle Dum’ que salía en un vídeo promocional -magistral en su género, by the way.

En este contexto de sobreinformación -con la consiguiente pérdida de “magia del objeto”, de “ansia por oír”, parecía obligado estar dispuesto a escuchar una nueva obra maestra de Bob Dylan. Prudencia obliga: desde Modern Times (2006), siempre ha sido lo mismo y, en realidad, ni éste ni Together Through Life (2009) han pasado de ser discos más o menos buenos, con grandes temas, eso sí –‘Ain’t Talkin”, ‘Forgetful Heart’-, pero con mucho relleno. Y por cierto que, desde mi punto de vista, Together Through Life ha ganado con el paso del tiempo, menospreciado en general ante Modern Times que es, seguro, el peor disco de estudio que ha sacado Dylan desde Down On The Groove (1988) -sí, Under The Red Sky (1990) es mejor, no lo dudes.

Pero la verdad es que sí, esta vez sí que nos encontramos ante una obra que contiene a un Dylan de muchos quilates. Además, se trata de un disco que gana verdaderamente con cada escucha, en profundidad, en verdad, es un disco al que le sobraba toda la promoción porque no la necesita. Es todo lo bueno que puede ser un disco de Dylan a estas alturas. Para empezar, evita florituras: son las canciones más simples armónicamente del canon desde hace mucho. Todas se pueden tocar fácilmente con la guitarra, lo cual no se puede decir de piezas como ‘Floater (Too Much To Ask)’ o ‘Po’Boy’ -una canción esta última que le ha dado, incluso, bastantes problemas en directo. Todos los temas del disco, a excepción de ‘Soon After Midnight’, carecen de puente y se basan en un riff recurrente, obsesivo a veces, como en ‘Narrow Way’ que, pese a que corre el riesgo de convertirse en una murga importante en directo, gana a golpes en su esencial bravata. Sólo hay que echar un vistazo a la página de Eyolf Ostrem para ver que todas las canciones están en tonos naturales, construidas sobre tres o cuatro acordes simples: como el mismo Eyolf subraya, pese a su aparente simplicidad, ‘Duquesne Whistle’ es la canción estructuralmente más compleja. En el caso de ‘Tin Angel’, nos encontramos ante el Dylan más reductor, el jíbaro de la estructura musical: un tema que se expande una y otra vez sobre un riff y una sola nota (La menor), algo que recuerda otras canciones narrativas -y amargura par- como ‘Ballad of Hollis Brown’.

Así, toda la fuerza de una esta nueva colección radica -esta vez sí, ¡¿qué diablos?!- en los textos de Dylan más originalmente creativos desde Time Out Of Mind. Y eso no significa, desde luego, que no haya echado mano de la chistera de las “fuentes”. Wiebke Dittmer en el último número de ISIS disecciona ‘Duquesne Whistle’ y ‘Early Roman Kings’ desde esta perspectiva y afirma que, en el caso de la primera, “difícilmente una sola línea de la canción puede ser atribuida a la pluma de Dylan o Hunter”. Pero en este caso el juego es creativo -nunca dejó de serlo-, a la manera de como lo era en ‘Tryin’ To Get To Heaven’. No es de extrañar, así, que nuestros detectives en la red sigan revelando en el futuro fuentes sorprendentes para las restantes canciones. En ‘Duquesne Whistle’ están presentes líneas de Big Joe Turner, Hank Snow, Roy Acuff, Johnny Cash, Allan Poe o el poeta Henry T. Farmer, quien escribe en su poema The Maniac’s Dream: “I have heard a sweet voice gently calling”. Tal y como está escrita y cantada la canción, hete aquí una obra que recoge la tradición, la disipa y la concentra mientras te crees que has llegado a tu destino.

Y eso no sé si sucede con ‘Long And Wasted Years’, pero me atrevería a apostar a que esta canción es la que contiene más lírica original de Dylan desde hace mucho tiempo. A decir verdad, nunca pensé que sería capaz de crear a estas alturas un tema como éste. Y raro es, desde luego, que la pieza más importante de Tempest sea una de las dos más breves, un corazón central que palpita sin descanso regalándote a cada escucha lo que te regalan las más grandes canciones del canon. Y sí, hay en ella préstamos, pero en evidencia para presagiar lo que vendrá después:

Shake it up baby, twist and shout,
You know what it’s all about.

Agítate, muñeca, menéate y grita,
Ya sabes de qué va el tema.

Las estrofas de ‘Long And Wasted Years’ parecen escritas como en una vomitera de poesía automática, parecen inconexas pero cobran sentido al final, con esa coda que contiene el inspirado título de una canción que es todo inspiración. Pero no se imaginen giros complejos, no, la simplicidad parece la libre medalla que se exhibe aquí:

Is there a place we can go?
Is there anybody we can see?
Maybe,
It’s the same for you as it is for me.

¿Hay algún sitio donde podamos ir?
¿Existe alguien que podamos ver?
Tal vez,
Es la misma cosa para ti que para mí.

‘Long And Wasted Years’, Bob Dylan, Tempest, 2012

Y obsérvese, por si alguien todavía duda de lo que es capaz de hacer Bob Dylan con las palabras, que ese “maybe” ocupa estructuralmente el mismo espacio poético que otras líneas bastante más largas como “What you doing out there in the sun anyway?” o “He was run down hard, and he broke apart”. Esa brevedad lírica se sublima cuando se estampa con el poder evocador del irrepetible fraseo dylaniano, que parece por momentos olvidar los excesos de los últimos tiempos: parece increíble que Dylan sea todavía capaz de cantar como en ‘Soon After Midnight’ pero se empeñe por escapar de ello en directo. Hay ahí un momento impresionante, como impresionante es el manejo de una melodía familiar para llevarnos de algo que parece una simple tonada de encuentros y desencuentros a una escena de sangre y muerte en el segundo puente. Ese momento es cuando esa chica llamada Honey, se llevó su “money” -rima fácil, ¿eh, amigos?- y el cantante dice “she was passssing…………………………………………….by”. La manera en la que el Dylan intérprete se hace poderoso aquí es de dimensiones descomunales, rompiendo el tempo y prolongando una sílaba por el mismo espacio que algunos de los versos más conocidos del mismo hombre. O, ¿no ocupa ese “BY” el mismo espacio y el mismo tiempo que “To know wich way the wind blowsss”.

Por otra parte, el gran defecto de Tempest es, creo, no terminar el disco con la épica canción que lo titula. A diferencia de lo que sucede con otros temas que superan o rondan los diez minutos -y esta debe ser el segundo más largo tras ‘Highlands’-, Dylan reserva aquí para el final su extrañamente anacrónica elegía a John Lennon, ‘Roll On John’. Y esa posición en el disco determina su mediocridad ante tan suculenta colección de canciones. ‘Tempest’, por el contrario, gana estatura a cada escucha y por sí sola justificaría que le dieran a Dylan el premio Nobel o el que sea, si de eso hiciera falta. Hay quien dice que es monótona y aburrida. No lo es. ¿Acaso un ejercicio de estilo, como dicen ahora? Puede. Sus infinitas estrofas son un ejemplo paradigmático de métrica yámbica, meciéndote como las olas del mar que portan el barco maldito. En realidad, ya había dibujado Dylan una escena semejante a la descrita aquí, en ‘Black Diamond Bay’, tal vez de manera mucho más plástica y melódica si se quiere. El aburrido narrador que allí miraba el noticiario de Walter Cronkite antes de ir a la nevera a por otra birra es ahora el somnoliento vigía que sueña que el barco se va a pique. Al igual que los versos iniciales, ese vigía no es una creación enteramente original de Dylan, sino que aparece en la canción de la Carter Family sobre el malhadado barco:

The watchman was-a-dreaming
Yes, dreaming a sad, sad dream
He dreamed the Titanic was sinking
Out in the deep blue sea

El vigía estaba soñando
Si, tuvo un sueño triste, muy triste
Soñó que el Titanic se hundía
En el profundo mar azul.

Y en Dylan:

The watchman he lay dreaming
Of all things that can be
He dreamed the Titanic was sinking
Into the deep blue sea

El vigía tumbado soñaba
con todas las cosas que puede haber
Soñó que el Titanic se hundía
En el profundo mar azul.

‘Tempest’, Bob Dylan, Tempest, 2012

‘The Titanic’, The Carter Family, 1952

‘Tempest’ recrea el texto de la canción de la Carter Family pero no con falta de inspiración. Aquélla contiene siete estrofas, la de Dylan cuarenta y cinco, pero de alguna manera, ‘The Titanic’ está en todo, amplificada de su concisión a la verborrea dylaniana. El caso del vigía es revelador de sus maneras compositivas: en ‘The Titanic’ aparece en una estrofa, la segunda -en la tercera despierta y llama por teléfono a un ricachón. Está dormido, como en ‘Tempest’, pero se va a espabilar de inmediato, en cuanto se dé cuenta de que lo que le parece un sueño no es tal. En la canción de Dylan siempre aparece, recurrente y somnoliento, sin despertar, vive el desastre como un sueño. Y no es la primera vez que Dylan usa aquella canción:

The band was out a-playing
Yes, playing far out on the sea
They spied the Titanic was sinking
Played “Nearer My God to Thee”

La banda estaba tocando fuera
Sí, tocaba bien mar adentro
Supieron que el Titanic se hundía
Y tocaron “Mi Dios más cerca de ti”.

La banda tocando esa canción, precisamente, aparece en la versión publicada oficialmente de ‘Caribbean Wind’:

The cry of the peacock, flies buzz my head
Ceiling fan broken, there’s a heat in my bed
Street band playing “Nearer My God to Thee”

El llanto del pavo real, moscas zumban en mi cabeza
El ventilador del techo roto,hace calor en mi cama
Una banda toca en la calle ‘Mi Dios cerca de ti”.

Tan ambiciosa y frustrada obra, de la que conocemos tres encarnaciones diferentes, fue excluida de Shot of Love (1981). Justamente ese disco parece referirse a John Lennon, de alguna manera, en el título homónimo y en una canción que habla de Lennon sin hablar de Lennon, que dice más de Lennon que el ‘Roll On John’ que cierra Tempest: ‘Lenny Bruce’. ¿Cómo no pensar en Beatle John cuando dice Dylan que una vez fue en taxi con él -y eso que ha dicho en alguna entrevista que es verídico su paseo con Bruce. Los paralelismos entre ambos outsiders -aunque uno fuera multimillonario-, son evidentes y, a estas alturas, Dylan parece estar diciendo que Lennon fue, al fin, el hermano que nunca tuvo. Sin embargo, ‘Roll On John’ patina. Patina como cierre de disco, es un anticlímax después de ‘Tempest’. Patina en relación a todas las canciones que ha escogido Dylan para cerrar todos sus álbumes desde Oh Mercy (1989) -y sí, estoy teniendo en cuenta ‘It’s All Good’. Supongo que la mitomanía se frota las manos con este tributo, sincero seguro, sentido no lo sé, pero fallido y cansino. Algo falla, no sé, la melodía me cansa y enerva a ratos, incluso estrofas que me hicieron sonreír al principio -la que habla de los Quarrymen, por ejemplo-, me chirrían. Igual el problema es mío, no lo sé, pero no te quepa duda de que es mucho más interesante la cancioncilla que Lennon le dedicó en su día a Dylan, la satírica ‘Serve Yourself’ -“Sírvete a ti mismo, nadie lo hará por ti”:

You say you found Jesus. Christ!
He’s the only one
You say you’ve found Buddha
Sittin’ in the sun
You say you found Mohammed
Facin’ to the East
You say you found Krishna
Dancin’ in the street

Dices que has encontrado a Jesús. ¡Por Cristo!
Es el número uno
Dices que has encontrado a Buda
Tomando el sol
Dices que has encontrado a Mahoma
Mirando hacia el oriente
Dices que has encontrado a Krisna
Bailando en la calle

Finalmente, difícil es separar la salida de Tempest de lo que está haciendo Dylan ahora en directo. Casi tan revelador como los versos de ‘Long and Wasted Years’ es la foto interior de Dylan con Kimball, Sexton, Herron, Garnier y Recile. Aunque en “Love and Theft” aparecía también una foto de Dylan con su banda de entonces atenta al trabajo del colaborador en aquella ocasión, Augie Meyers -David Hidalgo no ha tenido tal privilegio fotográfico en esta ocasión-, es la primera vez que Dylan hace un reconocimiento gráfico tan evidente a un conjunto de músicos que haya tocado con él. Eso te da una idea del grado de compromiso mutuo entre ambos pese a que es cada vez más evidente que la banda está condicionada sobremanera por los dictados de su jefe. Al escuchar las grabaciones de los últimos shows el piano de Bob Dylan está bien delante en la mezcla mientras que es difícil oír un solo de guitarra de antaño y peso. El pasado día 22, el gran Freddie Koella subió a tocar en dos canciones, no sé si eso será un preludio de retorno o tan sólo una aparición esporádica, pero no le dio margen para lucirse, de una u otra manera. Y quince conciertos desde que Tempest está en la calle y no sabemos todavía cómo suenan las canciones -salvo un aislado ‘Scarlet Town’ de la primera noche de este Fall Tour 2012, curiosamente fraseado casi igual que en el disco. Parece perversidad, pero seguramente no lo sea. Modern Times salió el 29 de agosto del 2006 y durante esa gira no hizo ni un solo tema. Hubo que esperar hasta el 11 de octubre a escuchar el debut de ‘Workingman Blues #2’ y ‘When The Deal Goes Down’.

Las canciones de Time Out Of Mind, en definitiva, como el propio Bob Dylan explica en la entrevista recientemente concedida para Rolling Stone, no tenían que ser grabadas para existir.

‘Soon After Midnight’, Bob Dylan, Tempest, 2012

‘THE TITANIC’ (The Carter Family, ar. 1952)

The pale moon rose in its glory
She’s drifting from golden west
She told a sad, sad story,
Six hundred had gone to rest

The watchman was a-dreaming
Yes, dreaming a sad, sad dream
He dreamed the Titanic was sinking
Out on the deep blue sea

He rose and called a rich man
And told him to come to life
And try to save his baby
Also his darling wife

Cap’ Smith must have been drinking
Not knowing that he done wrong
By trying to win the record
He let the Titanic go on

The band was out a-playing
Yes, playing far out on the sea
They spied the Titanic was sinking
Played “Nearer My God to Thee”

The sad news reached the city
The Titanic had gone down
There’s many poor widows and orphans
A-walking all over the town

The little children were crying
For mama to come to stay
Oh, surely they’ll invent something
To raise the Titanic someday

La pálida luna en toda su gloria nacía
Vagando desde el oeste, tierra dorada
Contó una historia triste, muy triste,
Seiscientos se han ido a descansar.

El vigía estaba soñando
Si, tuvo un sueño triste, muy triste
Soñó que el Titanic se hundía
En el profundo mar azul.

Se levantó y llamó a un ricachón
Le pidió que se levantara
E intentara salvar a su hijo
También a su querida esposa.

El capitán Smith debe de haber bebido
Sin saber que había hecho mal
Por intentar batir el récord
Dejó que el Titanic siguiera adelante.

La banda estaba tocando fuera
Sí, tocaba bien mar adentro
Supieron que el Titanic se hundía
Y tocaron “Mi Dios más cerca de ti”.

Las tristes nuevas llegaron a la ciudad
El Titanic se había hundido
Demasiadas pobres viudas y huérfanos
Caminan por toda la ciudad.

Niños pequeños lloran sin parar
Para que mamá vuelva y se quede
Seguro que inventarán algo
Para que el Titanic algún día resucite.

Trad. Antonio Curado

~ por Antonio en octubre 27, 2012.

2 comentarios to “I read the news today, oh boy!!”

  1. Ya decía yo que tardaba en salir una reseñita del Tempest por aquí. La paternidad, supongo.

  2. ahora

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