Skip a life completely

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La primera vez que vi en directo a Lou Reed fue el verano del 96, en Escalarre, en ese heterodoxo festival que ya no existe y que en su puesta de largo reunió en tres días a Reed, Bowie, Patti Smith e Iggy Pop. Yo estaba allí. O se está o no se está. El turno de Lou fue el segundo día. A plena luz del sol, a eso de las siete de la tarde. Era la gira de Set the Twilight Reeling (1996) y ese era el núcleo duro del concierto. Lou Reed solía hacer eso cuando tenía un disco que “promocionar”, meterlo a hierro en el cuerpo de un set list casi inamovible donde como regalo para los fans se colaban algunas piezas poco usuales -esta vez ‘I Love You Suzanne’ o ‘New Sensations’– y, como ínfima concesión, alguna de sus canciones más legendarias, generalmente en el encore: aquella vez -aquella gira- fueron ‘Walk On The Wild Side’ y ‘Satellite of Love’. El show empezaba con ‘Dorita’, la obertura de Magic and Loss (1992), dando paso a ‘Sweet Jane’ y Lou llevaba de subalternos de categoría, como tantas veces, a Mike Rathke, Fernando Saunders y Tony “Thunder” Smith. Verlo fue un hostiazo de esos de los que no te recuperas en la vida. Allí estaba, pletórico, con problemas de sonido, cabreo y bronca monumental al técnico. Antes del encore lo llamó con un gesto contundente de su brazo y debió ponerlo a parir porque el pobre hombre salió colorado como un tomate a poner a punto los micrófonos. Lou Reed siempre fue un obseso del sonido puro, limpio, un expedicionario siempre a la busca de amplificadores que sonaran exactamente como él imaginaba en su cabeza, de guitarras en las que primaba el sonido antes que la estética -la que llevaba en la época de Magic and Loss y de los conciertos con la Velvet del 93 es la más fea que he visto en mi vida.

La primera vez que oí a Lou Reed fue en un garito de mala muerte de mi pueblo, el Torreón. Bueno, miento, antes lo había visto en un video clip de Mistrial (1986), ‘No Money Down’, arrancándose la piel de la cara a cachos, pero no fue la cosa más allá del impacto visual causado por el sorprendente promo. Mistrial no es el disco con el que te enamoras de la música de Lou Reed desde luego. En cambio, en aquel garito sórdido mi buen amigo Carlos, que regentaba la taberna, pinchó una tonada que inmediatamente captó mi atención. Era ‘Sunday Morning’. Estudiaba por entonces 3º de BUP y durante el viaje de fin de curso me gasté la mitad de lo que llevaba en discos, uno de ellos The Velvet Underground and Nico (1967). Durante años pensé, además, que era Nico la que cantaba ‘Sunday Morning’, supongo que no seré el único. ¿Cuánto tenía entonces? 16 o 17, 17 creo. Hace 23 años de eso, es tiempo. Creo que entonces no había ni salido el New York (1989), o acababa de salir.

CONCIERTO LOU REED-0361NU5Y.jpg-La segunda vez que vi a Lou Reed fue en la primavera del 2000, en la gira de Ecstasy, su disco de aquel año, en Madrid, en La Riviera. Ecstasy fue el último disco “convencional” de Lou, en el sentido de una colección de canciones coherente y cerrada en sí misma. Durante los trece años siguientes, sus publicaciones discográficas han sido experimentos más o menos arriesgados que han llegado a su cenit con esa obra tan inclasificable que es Lulu (2011), pero en Ecstasy había material del bueno, canciones sólidas y, en algunos casos, abrasivas, como ‘Baton Rouge’, prueba fehaciente de que cuando un artista maduro saca sus miserias conyugales a relucir el resultado es bien distinto a cuando lo hace un querubín -el Dylan de ‘Ballad In Plain D’, por ejemplo-. Aquel concierto fue a hostiazo limpio, salió a escena cuando todavía estaba entrando gente en el recinto y tocó ‘Small Town’ de Songs For Drella (1991), ‘The Blue Mask’ a todo trapo, con un set recio con Ecstasy en el epicentro de la clase magistral. Hay una filmación alemana, de los programas de Rockpalast, que dan una idea muy buena de la intensidad de los conciertos de esta gira. Al final del show, mientras cantaba ‘Vicious’ -correspondiente tanda de clásicos junto a la infalible ‘Sweet Jane’-, un gracioso glosó con la práctica el verso de “you hit me with a flower” y le tiró una flor al careto. Lou se asustó y el concierto acabó ahí, privándonos de la posibilidad de algún bis más, como sí sucedería en otras ciudades europeas. En Amsterdam, incluso tocó ‘Baton Rouge’. Al salir de La Riviera, Lou Reed me firmó amablemente mi entrada. Tan sólo fui capaz de balbucear un típico y ridículo “Thanks, Lou”.

La primera vez que escuché White Light/White Heat (1967) fue en un vinilo que me prestó un amigo al que perdí la pista, el bueno de Tatín, quien tantas cosas me enseñó sobre las distintas direcciones a las que mirar, en el rock and roll y en sus diversas ramificaciones vitales. Creo que estaba en COU y mi madre salió de la cocina preguntando alarmada si el equipo se había roto. Yo estaba en trance escuchando ‘Sister Ray’. O no, ya lo escuchaba cuando fui a ese viaje de 3º de BUP, no sé, el tiempo se estiraba de otra forma. Porque me acuerdo de escuchar ‘Sister Ray’ ciego de birra en el aeropuerto de San Pablo con un walkman y diciendo no se qué de que fulanita estaba demasiado ocupada chupándome la polla.

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La tercera y última vez que vi a Lou Reed fue en el Palacio de Congresos de Madrid, en junio del 2006. No había disco que presentar. The Raven (2003) ya había salido tiempo atrás y el set list, en consecuencia, aunque bastante fijo como en casi todas las giras, fue más variado, en consonancia también con lo que había salido en el directo Animal Serenade (2004). Temas de todas las épocas, ‘Jesus’ de la Velvet, ‘White Light/White Heat’, ‘Dirty Boulevard’… pero el culmen llegó con ‘Coney Island Baby’. Rafa Cervera afirmaba en su estupendo volumen sobre Reed que si éste merecía un lugar en la isla de los bienaventurados por una canción, sería por ésta. No se equivoca. Las diversas lecturas de esta obra sublime a lo largo del tiempo han trascendido el origen amoroso concreto del disco original para llevarla más lejos, hasta el lugar del amor absoluto y trascendental. En el directo Perfect Night: Live In London, publicado en 1998, tienes la prueba de hasta donde podía llevar el arte interpretativo este animal en escena. Aquél día en Madrid no fue tan salvaje pero sí eléctrico y doloroso. Por entonces ya se especulaba con su estado de salud y, desde luego, visto de cerca parecía frágil y a punto de quebrarse. Tras su guitarra se agigantaba, en cambio, se hacía plenamente inmortal.

Cuando en julio del 2008 viajamos a Lisboa para ver a Leonard Cohen por primera vez, Lou Reed también estaba allí presentando su nueva lectura de Berlin (1973). Paradójicamente y ahora, en perspectiva, me pregunto si no hubiera sido mejor encaminar los pasos a esa otra sala lisboeta. Las oportunidades no siempre se presentan tan de improviso.

l-reedLou Reed ha sido, para mí, uno de los cuatro o cinco artistas más importantes que ha dado eso que llaman ahora la “cultura popular” y que debería ser cultura con mayúscula. No existen muchos músicos que estén o hayan estado a su altura. Probablemente tampoco existirán en el futuro, habida cuenta del rumbo que han tomado las cosas. Me siento un privilegiado por haber crecido con su música, con su presencia, por haberle seguido con mayor o menor insistencia a lo largo de todos estos años. Su obra es un monumento imperecedero, acaso más duradero que el bronce y que el real sitio de las pirámides.

~ por Antonio en octubre 28, 2013.

13 comentarios to “Skip a life completely”

  1. Me dolió su no volver nunca jamás.

  2. Muy bueno, Antonio. Respecto a la duda sobre quién canta “Sunday Morning”, no eres el único, claro. De hecho tuve una “discusión” sobre ello con el mismo Carlos y él también creía que era Nico.

    Respecto a la disyunción de Lisboa, no quiero darte coraje, pero… Muy bueno tuvo que ser Leonard Cohen para superar lo que pude ver en el teatro Cervantes de Málaga

    • Lo de Cohen fue sublime: lo que sucede es que después lo he visto más veces y en aquel entonces creía que iba a ser la primera y última. En cambio pensaba que para Berlin habría más posibilidades…

  3. Magnifica entrada y recuerdos. El tipo que le tira las flores de plastico era un holandes famoso en la epoca, él y su novia. Famosos por las tajás impresionantes que se cojian antes de los shows y por no faltar en España a show de Lou, Bobby etc. En la puerta de La Riviera ya la lió intentando colarse a los que haciamos colas. Ese show acaba antes por la ordenanaza municipal cheli, que le hizo a Lou tener que acortar su repertorio media hora aprox, la que tocó de más el día antes en Zaragoza por ejemplo. De todas formas fue impresionante ver como a pesar del idiota de las flores y aun con el susto inicial, Lou creo recordar, remató aquello con un Sweet Jane diabóliico.

    De l show del palacio de congresos 2006 existe copia de audio digitalizada, pare. Archivos de Garcia Noblejas 131…

    • Quiero esos datos digitalizados. No jodas que esos holandeses fueron los de la florecita, pues en Santiago 99 se hicieron “coleguitas” míos y hasta me invitaron a Amsterdam, Pare.

  4. Si eran esos pare. Su cenit fue en Paris no sé si 2002, cuando ella se fue por la pata abajo en aguas menores ente el estupor general.
    No nos distraigan del gran Lou y su magia. Por tener hasta tuve tambien esa Riviera 2000 pero el sonido era lamentable. El del 2006 suena a gloria.

    • Para cerrar la historia de los floridos holandeses, el show yo juraría que acabó con Vicious y ahora recuerdo la historia de las aguas menores parisinas que ya me lo habías contado tú o Antonio. En todo caso, la ordenanza municipal sí que explica que saliera antes de la hora a escena si no me equivoco. De todo esto lo que me jode es que tú estabas allí, de hecho me acuerdo de ver el coche parado con dos tipos, je je.

      • 17/04/00
        LA RIVIERA, MADRID, SPAIN

        Setlist:
        Paranoia Key Of E – Turn To Me – Modern Dance – Ecstasy – Small Town – Future Farmers Of America – Turning Time Around – Romeo Had Juliette – Riptide – Rock Minuet – Mystic Child – Mad – The Last Shot – Tatters – Set The Twilight Reeling – Dime Store Mystery – The Blue Mask – Sweet Jane – Vicious

  5. http://megustarianoverdosveceselmismositio.blogspot.com.es/2013/10/sweet-jane-lou-reed-live-2011.html

    • Pare, lo de Roma no me lo habías contado o ya tengo alzheimer. Entonces en el Palacio de Congresos no estuviste???

  6. Hago memoria sobre la secuencia que narro de mis High School Years con Lou Reed de fondo: muy poco después de escuchar a la Velvet en el Torreón me compré el “Banana Album” en Sevilla Rock. Cuando fui a Mallorca en el viaje de fin de curso era el año 91, por lo que ya estaba New York, por supuesto, en la calle, de hecho creo que estaba Songs For Drella, y me regalaron un maxi single (mi querido Juan “Coripe” Millán) de Nobody But You y Style It Takes que no sé donde diablos ha ido a parar. Probablemente estaba todavía en 2º de BUP cuando el acontecimiento del Torreón. Tal vez mi querido J J Candil podrá arrojar luz sobre este asunto: recuerdo todavía su expresión cuando me vio llegar con la portada de Warhol, “Lou Reed es un monstruo”. Cuando fui a ese viaje de 3º llevaba en cinta White Light y el tercero y el que me compré en Mallorca fue Rock And Roll Animal. Esto no le importará a nadie más que a los aludidos y a mí mismo, pero me interesaba poner la memoria en forma.

    Contaré para la galería de paso cómo gané en una apuesta mi ejemplar de Street Hassle (en vinilo, no había CD ni pollas o era ajeno)… bueno, dejaré que eso lo cuente J J Candil.

  7. Si compadre, si estuve en el 2006. En la cantidad de sitios que hemos estao juntos sin conocernos pare. Merida, Cartagena, Alcalá de Henares… En cuanto lugar en cuanto tiempo desde el 93 hermano.

  8. Yo tambien pude verle en Escalarre y asisti punto por punto a lo que narras. Fui afortunado y me firmo un autografo.
    Despues le vi bajo la lluvia en el 2000 en medio de Asturias en el estertor del Doctor Music. Una lluvia incesante, que deslucio el concierto.
    Volvio por Bilbao, con the Raven, pero ya no me atraia ese directo.

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