Talavante y el estremecimiento

talavanteEl pasado 22 de mayo me vestí como un bohemio de postín y fui a una corrida de toros. Cartel de figuras: Morante, Finito y Talavante. No hay billetes. No voy mucho a los toros, sólo en el ciclo de San Isidro, cada año, con Francisco, una o dos veces, la suerte y las ganas que haya. En verano siempre me quedo con las ganas de ir al Puerto de Santa María, pero habrá que ponerle arreglo. La cosa es que el 22 de mayo fuimos con ánimo de ver a Morante destapar el lío de las esencias -segundo intento tras la desastrosa Beneficencia del año pasado- y, si sonaba la flauta, contemplar alguna faena corajuda de Finito o del torero extremeño, Alejandro Talavante.

Quiso la tarde que Morante diera el espectáculo y que Finito estuviera completamente fuera de lugar. Apretado en las tablas, Morante de la Puebla las pasó canutas con el quinto de la tarde, que lo acorraló dejándolo a su merced. Consecuencia de un conservadurismo de posiciones que evitó a toda costa Talavante. En el tercero, se llevó al toro a los medios, desafiando al viento y adivinándole las querencias. Si el animal va de vuelta hacia la puerta de toriles, vamos a llevar allá la faena, no donde me diga el billetaje ni la presidencia. Tras colocar al cornúpeta donde quería, Talavante puso la izquierda donde hay que ponerla y trenzó una serie de naturales que pusieron la plaza en pié y estremecida. Se produjo el milagro de la piel erizada por la emoción, del escalofrío y de la pasión. 

Fue un instante fugaz, no sabría decirlo, pero no más de tres o cuatro minutos de viaje en el tiempo, de sabiduría y de temple. Por un momento parecía que estábamos viviendo la resurrección sublime de una fiesta en decadencia. Nunca había vivido algo así, tan intenso, tan mágico, en una plaza de toros. Esas dos tandas de naturales valen más que todos los triunfos de puerta grande de este curso porque en ellos se condensa la esencia de la torería y del saber entender la fuerza descontrolada del conflicto épico entre la muerte y la luz que aquí subyace.

~ por Antonio en junio 28, 2014.

Una respuesta to “Talavante y el estremecimiento”

  1. Madre mia, que manera de escribir, payo. Dan ganas de volver a un coso…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
El blog de la novela 'Juana La Maliciosa'

'Juana La Maliciosa'. David Bowman. Ediciones del Serbal (Barcelona, 2014) ISBN: 978-84-7628-746-0

Crónica de la España negra

Blog de crímenes y sucesos de la España más oscura

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

A %d blogueros les gusta esto: